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HEMEROTECA » |
VICTORIA BUENO Lejos de pensar que un holocausto como el sufrido por los judíos en la Alemania nazi es imposible que vuelva a repetirse, Ida Grinspan, superviviente de aquel horror, participa esta semana en un seminario de la Universidad de Alicante para contar su testimonio y que no se olvide lo sucedido porque, hoy en día, -dice- la "terrible crisis" que nos asola está provocando "rebrotes racistas" como la forma actualizada de un "posible genocidio".
- Lo que más llama la atención cuando se habla con Ida es su entusiasmo y fuerza vital tras haber sobrevivido al exterminio nazi. ¿Cuántos años tiene usted?
El próximo mes cumplo 80 años y me detuvieron con 14 años. Primero se llevaron a mi madre, el 16 de julio de 1942. Yo permanecí escondida en las afueras, en una casa de campo distinta a la de mi padre y mi hermano.
- ¿Recuerda cómo se la llevaron?
En 1944, por la noche. La gendarmería rural amenazó con arrestar al marido de la señora que me cuidaba si no me entregaban y los gendarmes me llevaron a un campo de concentración de tránsito donde permanecí una semana.
- ¿Y después?
Auschwitz. Allí se hacía una selección previa y con 14 años no entrabas con vida. A mí me salvó el peinado que me hacía mi madre para que pareciera mayor. [Para ratificarlo rebusca en su bolso y saca dos fotografías: En una está con ese peinado, similar al que en nuestro país se denominó Arriba España en los 40', con el flequillo peinado hacia atrás y elevado. y en la otra imagen está rapada]. Cuando bajamos del vagón nos llevaron a una sala donde nos desnudaron a todas delante de desconocidos y nos rasuraron todo, fue muy humillante
- ¿Volvió a ver a su familia?
No, eso es lo más doloroso de la deportación, perder a tus padres. Cuando se salvan los padres uno se reinserta en la sociedad aunque sea difícil tras lo sucedido. Mi madre no volvió y a mi padre se lo llevaron en el último transporte el 31 de julio de 1944 hacia Auschwitz. Me dijeron que alguien vio a mi padre en algún momento pero sólo mi hermano se libró, no le detuvieron.
- ¿Cuándo acabó la pesadilla?
Con quince años y medio, sin padres y muy enferma de tifus con una lesión pulmonar y los pies helados como consecuencia de la denominada "Marcha de la Muerte" de los prisioneros a los campos de concentración. Una enfermera me salvó la vida en el último de los campos en que estuve.
- ¿Una enfermera judía?
Era polaca y fue una de las mayores suertes de mi vida. Pasé 56 años buscándola pero cuando la encontré estaba en un hospital de Varsovia en coma.
- ¿Cómo se consigue recuperar las ganas de vivir?
Pasé un año en sanatorios por lo enferma que estaba, pero es la juventud lo que da la fuerza y vitalidad para seguir adelante. Eso y recordar la solidaridad entre todos en el campo de concentración. Por eso creo en la humanidad a pesar de lo vivido, se puede sacar mucho de las personas.
- ¿Cree posible que volviera a pasar algo similar hoy en día o lo considera disparatado?
Sí que es posible. No habría cámaras de gas ni toda la maquinaria y estrategia que se preparó para una eliminación específica, pero sigue habiendo genocidios. La terrible crisis que vivimos provoca rebrotes racistas, que los hay, como paso hacia un posible genocidio. El mundo no ha aprendido la lección de Auschwitz pese a que los deportados tenían la esperanza de que la ideología nazi no volvería nunca.
- ¿Por eso participa en este seminario de la Universidad?
Uno no puede sobrevivir y callarse. La juventud tiene que saber lo que los hombres son capaces de hacer a otros simplemente por haber nacido y les hago ver la suerte que tienen de vivir en democracia, lo único que puede evitar los genocidios porque en países totalitarios se encarcela por expresar una opinión.
- También hay corrupción política, ¿ Qué opina de casos como el Gürtel en la Comunidad Valenciana o el de Berlusconi en Italia?
Si hay corrupción hay que combatirla, luchar por la democracia.
- ¿Y del Nobel a Obama?
De momento no ha hecho demasiado, pero con el Nobel se va a sentir obligado, va a tener que pagar por ese honor porque le compromete más, aunque no es fácil la tarea.
- Como la del conflicto árabe-israelí. ¿Teme los fanatismos?
No puedo con ellos y me preocupan. Yo no fui educada en ninguna religión, Dios y la religión son mi conciencia. Estoy claramente en contra de cualquier enfrentamiento y mi batalla es contra el racismo y el antisemitismo, por eso difundo un mensaje de paz.
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