M. J. MORA
El teniente Recio es, desde hace poco más de un mes, el responsable del acuartelamiento de la Guardia Civil en Elche, puesto al que se ha incorporado después de haber pasado más de cuatro meses y medio en Afganistán, en la base de Herat, en la que la pasada semana falleció el cabo Cristo Ancor. "Al cabo lo conocía de vista, porque yo me fui en la última rotación y él llegó en la siguiente. La vida en Afganistán es dura, se vive una situación complicada, porque existe un entorno hostil en el que es muy complicado cumplir la misión de reconstruir el país", confiesa Recio, quien asegura que mientras que la población civil sí percibe el esfuerzo de las tropas internacionales por ayudarles, "hay un grupo de gente, los talibanes, que te consideran un enemigo, que creen que hemos ocupado su país y que intentan echarnos".
El teniente Recio confiesa, tras su primera misión internacional, que "te vienes de allí con la impotencia de no haber hecho todo lo que podías, con el sinsabor de haber podido hacer más y no haber tenido la oportunidad de hacerlo. Allí se percibe el miedo, sobre todo cuando atacan la base y hay que refugiarse en las zonas de seguridad. Si mi país me lo pide, volveré a ir a Afganistán, pero el balance que hago me deja un mal sabor de boca, porque he regresado con la idea de que lo que he hecho es insuficiente". Recio estaba en Afganistán junto a otros cuatro guardias civiles.