DAVID NAVARRO
La Concejalía de Educación detectó durante el último curso 332 casos de absentismo escolar en la ciudad, lo que supone un descenso del 4% sobre las cifras del año anterior, según los datos facilitados por la edil responsable del área, Mari Carmen Román. De ellos, 279 fueron nuevos expedientes que se abrieron tras la pertinente comunicación de los centros educativos, los servicios sociales o la policía, mientras que los otros 53 eran alumnos que ya arrastraban este problema de cursos anteriores.
Por primera vez, este año los colegios e institutos de Alicante han contado con un protocolo de actuación específico para combatir la falta de asistencia a clase de algunos alumnos en el que, además, también colaboran la Subdelegación del Gobierno y la Fiscalía de Menores, que actúa en los casos más graves. No obstante, según Mari Carmen Román, hasta el momento no se ha llegado a denunciar a ningunos padres -aunque el fiscal sí ha mediado en algunos asuntos- ya que "hasta los más reticentes suelen entrar en razón cuando les mencionas los tribunales".
De igual forma, la edil destaca la importancia de la doble labor que realiza la Policía Local en este terreno. Los agentes colaboran en la detección de casos, mediante la identificación de los adolescentes que encuentran fuera de los centros en horario lectivo, y también en su resolución, ya que son ellos los que comunican la situación a los padres cuando una simple llamada desde el colegio o el instituto no es suficiente para que los chavales vuelvan a clase. "La autoridad que impone un policía les ayuda a entender que se trata de un asunto serio", explica la concejal.
Desconocimiento o resignación
En otras ocasiones lo que prima es la pedagogía. "Nos hemos encontrado con familias inmigrantes que no entienden por qué sus hijos tienen que ir a clase cuando necesitan que les ayuden en casa. Por fortuna, también son después las más receptivas cuando se les explica que aquí es obligatorio", señala la responsable municipal de Educación.
No obstante, la explicación más frecuente que ofrecen los progenitores es que, sencillamente, "no pueden con sus hijos", que son incapaces de obligarles a ir al instituto. Al respecto, la concejalía tiene intención de potenciar las denominadas escuelas de padres, donde éstos aprenden a relacionarse con los adolescentes y también a imponer su autoridad sin generar conflictos. El éxito obtenido hasta ahora ha llevado al Ayuntamiento a duplicar el número de estas charlas, que se imparten institutos de la Zona Norte y en el Centro de Recursos Educativos Municipal (CREM), ubicado en las antiguas Franciscanas.
También se va a reforzar la prevención entre los alumnos que realizan el pase de Primaria a Secundaria, ya que es en ese momento cuando muchos estudiantes empiezan a saltarse clases. De los expedientes del curso pasado, 239 correspondieron a alumnos de Secundaria, frente a los 66 de Primaria y 27 en los que no se especificó el ciclo formativo.