J.L. GARCÍA
El día después del 9 d'Octubre más convulso políticamente que se recuerda en años, con la destitución del secretario general del PPCV, Ricardo Costa, tras horas de tensión entre la dirección regional y el PP nacional, la lectura de los hechos variaba según quien los interpretarse.
Ante la brevedad de la nota remitida el viernes por la noche -anunciaba el "cese temporal" de Costa, respaldando su trayectoria política-, fuentes de Presidencia de la Generalitat aclararon que la destitución del número dos del PP es la única prevista: "No va a haber más medidas" y dan por hecho que Génova no va a "pedir más" responsabilidades políticas. Es decir, que David Serra, vicesecretario de Organización del PP, y Yolanda García, tesorera del partido, no correrán la misma suerte que Costa. Otra cosa es que ellos decidan vincular su suerte a la de su jefe.
Costa, Serra y García son tres nombres salpicados por la presunta financiación irregular. Cabe recordar que Costa aparece señalado por la policía judicial y el TSJ madrileño como el hombre que pactaba con El Bigotes los pagos en dinero legal y en B por los actos del partido; del mismo modo, el informe policial también apunta a la estrecha relación de Serra y la tesorera Yolanda García con Álvaro Pérez, cabecilla de la trama en Valencia. Desde Presidencia insistieron en el respaldo del jefe del Consell a la trayectoria de Costa y apuntaron que la decisión es provisional, y, por lo tanto, Costa es recuperable políticamente: "Es un paréntesis temporal".
Lo cierto es que los sucesos del pasado 9 d'Octubre no serán olvidados fácilmente. Las presiones de Génova en el Día de la Comunidad Valenciana, materializadas por el que fuera portavoz del Consell y actual vicesecretario nacional de Comunicación, Esteban González Pons, no han sentado bien en el Palau de la Generalitat. Tampoco la negativa de Costa a ahorrarle un problema a Camps ante Rajoy.
"Parar y templar"
Ahora, con el nuevo escenario surgido, "la estrategia va a ser 'parar y templar': el presidente controla los tiempos y decide el cuándo y el cómo", aseguraron fuentes cercanas a Camps, conscientes de que la decisión ha sido interpretada como una derrota ante Madrid. Por otro lado, algunos sectores del PP criticaron lo que consideran el "esperpento del 9 d'Octubre". "Costa desaparecido; Camps diciendo que estamos de fiesta; nos enteramos del cese por la prensa a las diez de la noche... Fue un esperpento", opinaba un alto responsable del partido en Alicante. "Hay que tomar decisiones con dureza y firmeza", resumió otro dirigente.
Respecto a la reunión del comité ejecutivo del martes, donde se hará oficial la destitución de Costa, otros dirigentes lamentaron la "falta de consenso" a la hora de tomar las decisiones: "No sabemos qué va a proponer (Camps). En los Estatutos no dice nada de ceses temporales". Precisamente, en la reunión del martes volverán a encontrarse el presidente Camps y Ricardo Costa. El PP informó ayer de que ambos leerán sus respectivos informes durante el encuentro.
Por su parte, la portavoz del Consell, Paula Sánchez de León, afirmó que la destitución de Costa se producirá "con la máxima normalidad" y refleja que, "al final, ha prevalecido el interés del partido sobre otros". Sánchez de León destacó la "capacidad de trabajo" de Costa en el desempeño de su cargo, así como su "dedicación".