J. E. MUNERA
El calvario del presidente de la Generalitat y su entorno con el caso Gürtel se inició en la primera semana de febrero con las detenciones de los cabecillas de la trama que les habían regalado trajes y acaba de cobrarse su primera víctima política en la Comunidad: Ricardo Costa, secretario general. Seis meses después de que estallara el escándalo, en la primera semana de agosto, Francisco Camps respiró con el archivo de la causa por presunto cohecho impropio decidido por el Tribunal Superior de Justicia que preside su "amigo" Juan Luis de la Rúa. Sin embargo, las mismas angustias, corregidas y aumentadas, se han reproducido en la cúpula regional del PP y del Consell esta primera semana de octubre con la publicación de una parte del sumario de la operación Correa hecho público por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM). Si el anticipio a finales de septiembre del informe policial sobre financiación ilegal del PPCV fue un aviso muy serio, los 17.000 folios desvelados el pasado martes por el TSJM han puesto al descubierto la estrecha relación entre los máximos responsables de la red -especialmente Álvaro Pérez El Bigotes, responsable de Orange Market- y el entorno más cercano a Camps. Suntuosos regalos, operaciones urbanísticas, intermediación directa con el jefe del Consell,... Nada parecía imposible para el inefable Bigotes en la corte de Camps, que se resistió hasta el viernes, a tomar medidas quirúrgicas en el partido con el argumento de que no hay imputados en la Comunidad y el recurso a los buenos resultados de las encuestas de intención de voto. El 9 d´Octubre no pudo más y cedió a la presión de la dirección nacional del PP y del núcleo duro del campismo ofreciendo la cabeza de Costa. A continuación se resumen los principales detalles incluidos en los 17.000 folios que mantienen al PP regional al borde de un infarto político.
Las grabaciones revelan la estrecha relación de la red y la cúpula del PPCV
El grado de confianza entre el presidente regional de los populares y el jefe de la franquicia valenciana de la red Gürtel, Álvaro Pérez El Bigotes, ya era conocida por anteriores entregas de la investigación ("Te quiero un huevo, tío", le dijo Camps). Las grabaciones ahora divulgadas reflejan que esa complicidad, y aún más, también existía entre El Bigotes y el número dos del PP regional, Ricardo Costa. También queda de manifiesto entre las conversaciones entre Pérez y el número dos de la trama, Pablo Pérez, que el primero oficiaba como hombre de confianza de la cúpula del PP en la Comunidad para hacer gestiones, desde la compra de un coche para Costa a favores con el Festival de Benidorm para la hermana del presidente Camps.
Camps quería hacerse "una foto con Obama"
El jefe del Consell quería hacerse "una foto" con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, según contó El Bigotes en una conversación de finales de 2008 con el abogado Manuel Delgado. Pérez le dice que está "aguantando el chaparrón, que a ver si se jubila y deja de aguantar políticos, porque es la hostia". Después asegura que el día anterior había advertido a Camps de que "sentarse con Obama, ahora es imposible, que hay en el planeta 500 tíos importantes o 500.000 importantes que se quieren sentar con Obama" y que le ofreció "intentarlo" con Bill Richardson, gobernador de Nuevo México. Delgado confirma que con Richardson "no hay problema" y Pérez dice entonces que se lo va a comunicar al presidente valenciano, "porque si tú y yo nos vamos con Paco Camps a ver a Richardson, yo sé que Paco es una de esas cosas que no olvidaría jamás en la puta vida, nunca, porque le conozco y entonces para mí sería la hostia y para nosotros en general". El Bigotes reitera que Camps, "lo que quiere, que se lo dijo ayer, que a él, más adelante, lo que le gustaría es la foto de Obama" y Delgado responde "que eso cuente con ello también". "Para él es importantísimo", concluye Pérez. Al día siguiente, El Bigotes le cuenta a Crespo que "el curita" (se refieren a Camps) le ha llamado "por lo de Richardson". Camps no parece muy ilusionado, según Pérez, que cuenta que, ante sus reticencias, le ha dicho: "Vamos a ver ¿tú que te crees? ¿qué Richardson es un presidente como los de aquí, de cualquier autonomía?".
"La mierda" del Festival de Benidorm
Las intervenciones telefónicas reflejan que la trama medió a favor de la hermana del presidente en relación con el Festival de Benidorm, el 10 de diciembre de 2008. Álvaro Pérez llama al entonces director general de la RTVV, Pedro García. Le explica que acaba de reunirse con Estrella Camps y que le ha pedido que le ayude con el festival y las televisiones. Pérez aprovecha la conversación para explicarle a García que el tema del festival "es una mierda que no quiere nadie" y añade, refiriéndose a Camps: "El hijo puta del presidente, en vez de pagarme, me manda a su hermana para darme otro marroncito".
"Los trajes eran un tema de Pablo y de Alvarito"
Entre los 17.000 folios que fueron descatalogados como secretos el pasado martes, también hay espacio para los trajes regalados a Camps, Costa, Víctor Campos y Rafael Betoret. En una conversación con su abogado, el líder de la organización, Francisco Correa, afirma que los trajes "son un tema de Alvarito y Pablo", en referencia al presidente de Orange Market, y Crespo, número dos del entramado. Correa confiesa al letrado que no sabe si tienen "un porcentaje de eso".
El reloj "de 20.000 euros" que Alperi regaló a Costa
El sumario incluye una conversación entre Álvaro Pérez El Bigotes y Pablo Crespo en la que el primero comenta que el secretario general del PP en la Comunidad, Ricardo Costa, estaba "como un niño con zapatos nuevos" porque el ex alcalde de Alicante Luis Díaz Alperi le había regalado un reloj de acero de la marca Franck Muller valorado en 20.000 euros. La conversación fue grabada por la policía judicial el 3 de noviembre de 2008, tres meses antes de que se practicaran las primeras detenciones por la trama de corrupción ligada al PP y a la posible financiación ilegal del partido en la Comunidad. Por su parte, Díaz Alperi aseguró que el regalo se lo hizo a Costa en febrero de 2009, que le costó mucho menos -unos 6.000 euros- y que no tiene que dar explicaciones de lo que hace con su dinero.
"¿Sabe ya Ricardo cómo quiere el coche?"
La investigación revela que los cabecillas de la trama se interesaron en la adquisición de un coche para el número dos del PP valenciano, Ricardo Costa; si bien, en conversaciones posteriores grabadas por la policía, los mismos protagonistas aseguran que no participaron en la operación, que supuestamente se refiere al Infiniti con el que Costa tuvo un accidente el pasado mes de mayo. La primera conversación entre el ex secretario de organización del PP gallego, Pablo Crespo, y el responsable de Orange Market, Álvaro Pérez, el Bigotes, está fechada el 3 de noviembre de 2008. Ambos comentan lo sumamente interesado que está Costa en adquirir el vehículo a una tercera persona, llamada Eduardo. El Bigotes afirma, refiriéndose a Costa, que éste le ha dicho "que a ver si esta semana podemos ir, para ver a Eduardo y tal, que por favor que le venda el coche", y que él le ha tranquilizado: "Digo, no te preocupes, que ya verás cómo te lo vende".
El presidente medió en el PAI de La Nucía
En la vertiente urbanística de la trama, Correa declaró el 9 de febrero ante Garzón que el presidente Camps habría ayudado a su socio Álvaro Pérez con los trámites de recalificación de unos terrenos en La Nucía. "Hablando con Paco Camps se lo aprobaron, que no sé si eso se llama tráfico de influencias", dijo. La representante de la Fiscalía preguntó a Correa si era el propietario de un terreno en ese municipio, donde existía un PAI pendiente de aprobación (Pie del Monte) por la Generalitat. "Yo conozco al alcalde porque es íntimo amigo de Álvaro, íntimo, y Álvaro tiene una casa en La Nucía, y es verdad que este alcalde tiene un PAU por aprobar, ahí enconado (...) y no se lo aprobaban, y es verdad que Álvaro, hablando con Paco Camps, se lo aprobaron, que no se si eso se llama tráfico de influencias, yo creo que no". e trata del PAI Pie del Monte. Este diario avanzó el pasado 12 de febrero que Correa y el empresario José Luis Ulibarri querían comprar ese proyecto, desbloquearlo y revenderlo. En el contexto de esta negociación urbanística y en una reunión en un hotel madrileño el 19 de diciembre de 2006, Correa relata a otros miembros de la trama que se están haciendo íntimos del alcalde de La Nucía, Bernabé Cano, y que éste montó una fiesta en su casa "con cinco tías impresionantes". Correa cuenta que fueron a cenar al choco y que, cuando se quiso dar cuenta, "había cinco tías impresionantes", aunque muy frías. "Todos estábamos allí en pelotas, cada uno con una tía", agregó el máximo responsable de la red corrupta.
Costa pidió a Pérez que mediara para que Camps lo hiciera conseller
En una charla telefónica del 27 de diciembre de 2008, Costa le pide a Pérez que le transmita a Camps que le está "quemando" ("socarrando") y que le sería "más útil" si le diera una "labor de coordinación política del partido del Gobierno". Especifica que quiere ser como Alfonso Fernández Mañueco, consejero y secretario general del PP de Castilla y León y argumenta que ello le dará fuerza para "arreglar mucho" del PP de Alicante porque podrá hablar con su presidente, José Joaquín Ripoll, "institucionalmente en el mismo nivel". El Bigotes se muestra de acuerdo y adelanta que pondrá como ejemplo lo que le pasó a Javier Arenas, que "ahora causa rechazo por el socarramiento al que le sometió Aznar los últimos tres años de Gobierno". Pérez está de acuerdo en que estar en la Generalitat daría fuerza a Costa para controlar a Ripoll y al castellonense Carlos Fabra. "Tú vas a ver a Ripoll con una consejería de su interés o a ver a Fabra con una consejería de su interés y a la vez que vas a arreglar eso te la tienen que comer porque les interesa", argumenta Pérez.
"Agag me pidió que El Bigotes llevara los actos de Aznar y Ana se enamoró de él"
Las conversaciones también retrotraen la actividad de la red hasta los tiempos de José María Aznar al frente del PP. Correa aseguró sobre Álvaro Pérez: "Agag me pidió que El Bigotes llevara los actos de Aznar y Ana Botella se ?enamoró de él". Fue su testimonio ante el juez. Su declaración sobre este episodio es la siguiente: "La verdad es que Álvaro Pérez es el dueño de Orange Market, ¿sabes qué pasa?, que esta gente aunque sea feo decirlo me quiere mucho, bueno yo iba a ser el viernes el padrino, cuando me detuvieron, iba a Barcelona a ser el padrino de la hija de Pablo, de Álvaro, la hija, y entonces son gente que me quiere mucho porque son gente que yo he recuperado. Por ejemplo, este muchacho, que me lo presentó Alejandro Agag con el que yo tuve una excelente amistad y que ahora no me hablo desde hace seis años y piensa que soy el íntimo de Alejandro porque fui padrino de su boda. Alejandro me presento a Álvaro, y Alvaro es un chico que es el sobrino de Pajares. Te puedes imaginar el mundo de Pajares, la noche y el espectáculo, lo que era este chico para trabajar en una empresa, la disciplina, y llevando un tema serio empresarial. Y entonces me dijo Alejandro, ponle para que lleve los actos del presidente, y yo le dije ¿pero tú estas loco? uno que viene del mundo de Pajares... Bueno, pues lo pusimos y Ana Botella se enamoró de él, en el buen sentido, le encantó, y empezó a trabajar con él y tuvo un éxito tremendo hasta que llegó Mariano, y entonces este muchacho, Álvaro, dice que yo le debo toda su vida, porque efectivamente le hemos ayudado a centrarse, a llevar un tema serio. Cuando dejó de trabajar para Mariano Rajoy, Paco Camps (presidente autonómico) se lo ha llevado a Valencia y trabaja y le hace las campañas a Paco Camps y la empresa es de Álvaro".
El escándalo fuerza la caída de la "mano derecha" del presidente
La onda expansiva del escándalo Gürtel se ha llevado por delante la prometedora carrera política de Ricardo Costa, secretario general del PP y portavoz del grupo parlamentario en las Cortes. La presión política y mediática ha rebasado todos los límites y cortafuegos impuestos por Camps y el próximo martes se hará oficial el "cese temporal" del que ha sido "mano derecha" de Camps en el partido y en el grupo parlamentario. Primero fueron Cospedal y Rajoy los que reclamaron a Camps que tomara medidas ante el aluvión de noticias y escándalos, pero el jefe del Consell hizo valer su autonomía y su decisión de marcar él mismo los tiempos. Pero la exigencia de responsabilidades se extendió al propio núcleo campista y Rita Barberá, Juan Cotino y González Pons también señalaron a Costa. No llegaron a hablar de "manzanas podridas" como hizo Ripoll, pero casi. Llegado el solemne 9 d´Octubre, la suerte de Costa estaba echada tras ceder Camps a la petición de Rajoy el mismo día en que Esperanza Aguirre anunciaba la renuncia de los tres diputados madrileños del PP imputados en el caso. "La fiesta en Valencia termina a las cuatro de la tarde", sentenció González Pons mientras Costa se iba de "puente".