REDACCIÓN
El 9 d´Octubre empezó fuerte con el órdago de Esteban González Pons, máximo representante de la dirección nacional del PP en el Día de la Comunitat, y acabó con la cabeza de Ricardo Costa en la bandeja de Rajoy, servida por Camps. Un día después de que la presidenta madrileña Esperanza Aguirre cortara otros tres cuellos en su parlamento por el caso Gürtel, las palabras del vicesecretario de Comunicación sonaron a ultimátum. "Ha llegado el momento de hacer algo o de hacer algo", advirtió el ex conseller, "y la fiesta en Valencia se acaba a las cuatro de la tarde". Sin embargo, el secretario general Ricardo Costa no se dio por aludido y puso de relieve el apoyo que ha recibido en las últimas horas del presidente Camps pese a la fuerte presión recibida para que entregara su cabeza. "Sería una obviedad no reconocer que en las últimas 24 horas he mantenido conversaciones, algunas habituales y otras específicas, con el presidente Camps", afirmó el "número dos" del partido, al tiempo que insistió en que "en todas ellas" el president de la Generalitat le trasladó la confianza en su persona y en su gestión. La confianza por partida doble duró hasta primera hora de la noche de ayer. Se acabó el crédito.
Finalizado el acto institucional, y ante los silencios de Camps, González Pons y Costa acapararon la atención con su opuesta visión de la exigencia de responsabilidades por el escándalo de la trama ilegal. Tras emplazar a Camps a tomar medidas, el vicesecretario de Comunicación ratificó la confianza del equipo de Rajoy en el jefe del Consell: "La dirección nacional confía plenamente en Francisco Camps, tiene toda la confianza en Francisco Camps y espera que las decisiones que vaya a tomar Francisco Camps sean las adecuadas, que son exactamente las que él en su autonomía quiere tomar".
En el duelo dialéctico de confianza con Camps y a la hora de hablar de dimisiones, Costa evitó responder directamente sobre si alguien de su partido le había pedido su renuncia. También manifestó su "absoluto respeto, apoyo y lealtad a la dirección nacional del partido y al presidente nacional del partido, Mariano Rajoy", y dijo estar seguro de que en todo este proceso está haciendo "lo más justo y lo más correcto para el PP". También insistió en que a los populares "no hace falta que nadie" les pida la dimisión: "Cuando alguien comete algún tipo de irregularidades y éstas se demuestran, de forma automática abandona sus responsabilidades", aseguró momentos antes de partir hacia Astorga para recorrer una parte del Camino de Santiago. El fin de semana se presenta especialmente largo para Costa tras perder la confianza de Camps, que tanto invocó en el día de la Comunitat Valenciana.