P. ROSTOLL
El asunto Gürtel no va muy bien». De vuelta de casi todo tras una dilatada carrera política, el senador y presidente fundador del PP, Manuel Fraga admitió sin ambages, durante su visita a la sede de la calle Génova para participar en la reunión de la cúpula popular, que las últimas revelaciones sobre la trama que encabezaba Francisco Correa –el informe policial que destapa una supuesta financiación ilegal del PP en la Comunidad– no son una cuestión menor. Ni mucho menos. Todo lo contrario. Son, de acuerdo a la versión de Fraga, un «problema muy importante» y que, encima, a su juicio, lleva un camino que en nada favorece al PP.
Manuel Fraga habló ante los periodistas y calló a puerta cerrada. «Definitivamente, no da la sensación de que ese asunto vaya muy bien», aseguró cuando se le preguntó por cómo esta gestionando la crisis la dirección nacional del PP. El ex presidente de Galicia criticó que la reunión entre Rajoy y Camps se realizara en secreto en una localidad de Cuenca y no en la sede del PP. «El caso es ganar tiempo para resolver los problemas importantes, y ahí los hay», aseguró el dirigente popular sobre la situación de Camps y de la formación en la Comunidad. Su advertencia viene a entroncar más con la postura de María Dolores de Cospedal, número dos del partido, dispuesta a tomar medidas, incluso, contra el jefe del Consell; que con la ambigüa posición, plasmada una vez más ayer, de Mariano Rajoy.
La reunión de la cúpula nacional del PP, en todo caso, no dejó de ser una radiografía de la difícil situación por la que atraviesa el jefe del Consell. Ni Camps ni tampoco Vicente Rambla, que aparece citado en el informe policial sobre la financiación, acudieron a Madrid. El presidente de la Generalitat lleva dos convocatorias sin participar en la reunión del comité ejecutivo nacional. Desde el PP apuntaron a problemas de agenda pero el jefe del Consell sólo tenía ayer un acto y empezaba a las 18 horas. Sólo se dejó ver en la convocatoria el titular de Economía, Gerardo Camps, el principal alto cargo del Consell que no aparece vinculado al informe de la policía sobre la supuesta financiación ilegal del PPCV.
A puerta cerrada y sin el presidente de la Generalitat presente, no hubo intervenciones sobre el caso que atenaza al PP desde hace varios meses. Fue sólo el propio Mariano Rajoy el que, en la parte final de su intervención y de forma «breve», volvió a mostrar su respaldo a la figura de Camps. Y lo hizo sacando pecho ante los resultados de las encuestas que le sitúan, más por desgaste de los socialistas que por convencimiento de su electorado, con ventaja sobre Zapatero. Mariano Rajoy reiteró su confianza en el presidente de la Generalitat, aseguró que algunos se ponen nerviosos con este asunto y dejó a Camps, como ya se sabía, libertad para actuar en los plazos que considere oportunos, como luego ratificó en rueda de prensa De Cospedal.
Camps –que se hizo la foto con Juan Luis de la Rúa, el presidente del TSJ que apostó por archivar la causa derivada del caso Gürtel en la que el presidente estaba imputado por cohecho y del que el jefe del Consell llegó a decir que hacía falta buscar un nuevo término más allá de la amistad para definir lo que les unía– se apuntó a pies juntillas a ese carro de la tranquilidad y, durante la inauguración de una exposición en Valencia, aseveró que en el PP «nos apoyamos todos, que es lo importante, estamos todos muy contentos» y «eso es muy bonito». Camps ratificó que tiene «todo el apoyo» de Rajoy y añadió que en su partido «se está respirando un ambiente de mucha alegría, de mucha expectativa y de mucha esperanza», por lo que «vamos a continuar por ese camino». «Fraga está muy feliz y encantado con el partido en la Comunidad», concluyó el titular del Consell.