DAVID NAVARRO
La especial dureza de la crisis económica en la provincia está provocando que los alicantinos pierdan, literalmente, hasta los ahorros. Los últimos datos del Banco de España muestran, por primera vez en 22 años, una reducción en el volumen de dinero que ciudadanos y empresas tienen depositado en las entidades financieras, algo que tan sólo ocurre en otras tres provincias españolas: Granada, Córdoba y Sevilla.
En los últimos doce meses el saldo de todas las cuentas y depósitos radicados en la provincia se ha reducido un 2,3% frente al aumento del 4,9% que se ha registrado en el conjunto del país. Es decir, que mientras los alicantinos han tenido que retirar de sus libretas más de 824 millones de euros -el saldo total ha pasado de 35.031 millones a 34.206- para hacer frente a sus gastos, el resto de españoles ha logrado meter en la hucha 52.000 millones más.
"Es normal que, cuando se produce una situación de incertidumbre o crisis, las familias y las empresas tiendan a aplazar las grandes compras, y eso provoca un aumento del ahorro aunque tengan también menos ingresos. El problema es que en Alicante la caída de la actividad económica ha sido mayor y en muchas casas no entra dinero suficiente para cubrir ni siquiera los gastos corrientes", opina el vicedecano del Colegio de Economistas de Alicante, Vicente Llopis. Nuevamente se está pagando, a su juicio, la excesiva dependencia del sector del ladrillo y el turismo para el mantenimiento del empleo.
No obstante, también hay más factores que explican esta circunstancia, como el hecho de que haya una mayor proporción de "hogares jóvenes", según Llopis. Esto es, familias recién formadas, en gran parte inmigrantes, que no tienen la posibilidad de posponer determinados gastos necesarios para habitar una nueva casa.
Cancelan los depósitos a plazo
En cualquier caso, a medida que transcurre el tiempo la situación se agrava y obliga a realizar mayores sacrificios. Así, a principios de año la disminución de saldo se concentraba en las cuentas corrientes y de ahorro donde la mayoría de los ciudadanos tienen el dinero para ir sufragando su día a día. Sin embargo, en el último trimestre, la mayor reducción de saldo se produce en los depósitos a plazo, un ahorro del que no se suele echar mano a no ser que se tenga auténtica necesidad. Desde junio del año pasado se han cancelado depósitos de este tipo en la provincia por valor de más de 1.200 millones de euros.
Desde el punto de vista de las entidades financieras, son las cajas de ahorros las más afectadas por esta retirada de fondos ya que concentran tres de cada cuatro euros que los alicantinos tienen guardados para el futuro. De hecho, los bancos incluso han logrado incrementar algo su volumen de depósitos.
La parte positiva de la situación es que, en paralelo a esta caída del ahorro, también se está registrando una rebaja del nivel de endeudamiento. El saldo vivo del total de créditos vigentes en la provincia ha caído desde los 58.006 millones de euros de julio del año pasado hasta los actuales 56.550, aunque para muchas empresas estos supone mayores dificultades a la hora de financiarse.