PERE ROSTOLL
Congelación del esfuerzo inversor en la provincia y, una vez más, a la cola en la distribución de fondos por habitante. Ese es el resumen del impacto que tendrán en Alicante los presupuestos generales del Estado para 2010. De forma global, los 542'5 millones, a los que hay sumar los 44'8 del fondo de compensación interterritorial, consignados en las cuentas de 2010 con destino a las comarcas alicantinas suponen un mínimo incremento del 0'75%. Sin embargo, el esfuerzo inversor se cae cuando se analizan los datos del reparto per cápita: la distribución por habitante del dinero que destina el Estado a la provincia. Y en ese indicador sí que sale malparada Alicante. Y de qué manera.
El cálculo, realizado de acuerdo a los datos oficiales suministrados por la Subdelegación del Gobierno, arroja que la provincia percibirá 310 euros por habitante, 135 menos que la media de la Comunidad -465 euros per cápita- y, en ambos casos, muy lejos de la cifra media para el conjunto de España que llega a los 542 euros por habitante. Por debajo de los indicadores autonómicos y nacionales y a años luz de los fondos que llegarán a otras zonas del Estado. Así, por ejemplo, Alicante recibirá, per cápita, la mitad que Cantabria, Extremadura, Aragon o Galicia y, más allá de eso, el triple menos que Castilla-León, la autonomía de la que es originario Zapatero, o Asturias. Madrid tendrá 54 euros más por habitante que Alicante, la provincia de Barcelona 66 y Canarias 84. Solo las Islas Baleares, con 198 euros por habitante, queda claramente por debajo de los indicadores de la provincia.
El Estado ha optado por concentrar de cara al próximo año sus esfuerzos en iniciativas de peso: la conexión ferroviaria de alta velocidad, las obras en el aeropuerto de El Altet o la Casa del Mediterráneo. ¿El motivo? Con la crisis económica empeñada en alargar su salida de España, los presupuestos de 2010 constatan que Zapatero intenta rentabilizar los grandes proyectos en una autonomía especialmente complicada, desde el punto de vista electoral, para los socialistas. Así, las cuentas incluyen 2,4 millones para la Casa del Mediterráneo y dan prioridad al Ave con 140 millones, el triple que hace un año, de los que 60 corresponden a las obras de la entrada a la capital. El objetivo es poder garantizar la conexión ferroviaria para 2012, con las elecciones generales en ciernes, en una Comunidad clave para llegar a la Moncloa. Y también refuerzan los fondos, casi 160 millones para terminar las obras de El Altet. Al Puerto llegará una inyección de de 6,3 millones. Y el Gobierno gastará más de 60 millones en carreteras, incluida, la reforma de tramos de la N-332, la variante de Benissa, la duplicación de la de Benidorm y la del Barranc de la Batalla, imprescindible para evitar ese accidente natural. Es decir, más del 60% del dinero previsto se dedicará a esos grandes proyectos pendientes de finalizar su ejecución antes de los comicios de 2012.
Obviamente, la falta queda en otras partidas, como se refleja en los presupuestos. Así, por ejemplo, tras la puesta en marcha de la nueva comisaría provincial -una instalación que el ministro Rubalcaba inauguró a primeros del mes de septiembre-, la dirección general de la Policía y de la Guardia Civil no dedica ni un sólo euro a obras en la provincia de Alicante, a pesar de que localidades como San Vicente del Raspeig, Torrevieja o Villena llevan años -se llegó a aprobar en 2005 una resolución en el Congreso de los Diputados instando a su construcción como promesa electoral de los socialistas- esperando una comisaría o que buena parte de los cuarteles de la Guardia Civil necesitan de importantes reformas y de una inaplazable modernización de sus instalaciones.