PERE ROSTOLL
La dirección regional del PP sabe que, entre las bases y entre numerosos cargos locales, se empieza a extender la idea de que la ramificación valenciana del caso Gürtel, ahora convertida en una red de supuesta financiación ilegal como recoge un informe policial, debe acabar cobrándose alguna dimisión para trasladar la imagen de que el partido no se atrinchera. Y, para hacer frente a esa opinión, la dirección regional del PP ha empezado a mantener contactos con el objetivo de intentar evitar que el patio interno se mueva por el impacto de una investigación policial que pone en solfa las cuentas de los populares valencianos y, sobre todo, de lograr un cierto grado de cohesión ante la posibilidad real de que escenario se complique, si cabe, todavía un poco más.
Frente a un Joaquín Ripoll, ahora reforzado y alineándose con María Dolores de Cospedal a la hora de pedir medidas contundentes, la cúpula regional del PP ha optado por mover de nuevo a sus fieles en la provincia para amarrar apoyos. De hecho, el vicesecretario general del PPCV, David Serra, reunió ayer en un conocido restaurante alicantino a Manuel Pérez Fenoll y Sonia Castedo, el tándem con el que Francisco Camps intentó moverle sin éxito la silla a José Joaquín Ripoll durante el último congreso provincial del PP; el delegado del Consell en Alicante, José Císcar; y el alcalde de Crevillent y vicesecretario de Política Local de los populares, César Augusto Asencio. Se excusó el secretario general del PP, Ricardo Costa, en el disparadero por el mencionado informe policial sobre la financiación de los populares valencianos; llegó tarde el propio Serra; y se fue, apenas media hora después de comenzar, el ex alcalde de Benidorm y ex candidato a la presidencia provincial del PP, Manuel Pérez Fenoll.
Gran parte de la conversación -también se abordó el impulso de las obras municipales del plan confianza para tratar de combatir con gestión los efectos del caso Gürtel- giró sobre el impacto en las filas del PP del informe policial que habla de la supuesta financiación ilegal del partido. Serra llevó la voz cantante e intentó desvincular por completo a la cúpula autonómica de la formación, encabezada por Francisco Camps, de las acusacione de financiación ilegal. El vicesecretario regional del PP, que llegó a hablar de una manipulación de las conversaciones incluidas en el informe, trató de transmitir una imagen de "tranquilidad" de cara a los cargos locales del PP.
El número tres popular, que figura en la documentación policial en una serie de grabaciones en conversación con El Bigotes, defendió la veracidad de los apuntes incluidos en la contabilidad de los populares valencianos e hizo referencia a alguno de los detalles incluidos en el informe para tratar de desacreditarlos. ¿El objetivo? Intentar mantener prietas las filas ante la posibilidad de que se agrave el problema judicial.