INVESTIGACIÓN DE LA BRIGADA DE BLANQUEO DE CAPITALES SOBRE LAS CUENTAS DEL PARTIDO POPULAR EN LA COMUNIDAD VALENCIANA
P. ROSTOLL
Génova intentó forzar ayer la renuncia de Ricardo Costa como número dos del PP en la Comunidad Valencia en un intento de ofrecer su cargo como sacrificio política y así trasladar una cierta imagen de fortaleza para hacer frente a los efectos del informe policial que destapa una trama ilegal de supuesta financiación de los populares valencianos. Costa mantuvo ayer contactos con Madrid pero, de ninguna manera, explicaron fuentes del PP, aceptó, al menos de momento, pactar su renuncia antes del debate de Política General en las Cortes, con el que se inicia hoy el periodo de sesiones parlamentario que, como el anterior, arranca marcado por las ramificaciones de la operación Gürtel en la Comunidad. Nadie descarta en las filas populares que la salida de Costa pueda producirse en pocos días o, incluso, en horas.
El secretario general del PP aparece en el epicentro de ese informe de la Policía junto a otros responsables de la cúpula popular en la Comunidad como David Serra, número tres de la dirección autonómica de la formación y responsable de Organización; Yolanda García Santos, tesorera de la ejecutiva de Francisco Camps; o el propio vicepresidente Vicente Rambla. Con la salida de Costa, explicaron fuentes del PP, se escenificaría que el partido actúa pero, al tiempo, se desviaría la atención, al menos puntualmente, sobre la figura de Camps, que ya conoce la posición de Madrid sobre la continuidad de su secretario general. Y, especialmente, cuando el jefe del Consell y Costa, como portavoz del PP, tienen que subir hoy a la tribuna para enfrentarse a una oposición que, con toda seguridad, utilizará nuevamente el caso Gürtel como asidero para atacar al presidente de la Generalitat. Los populares, por su parte, quieren llevar el debate al terreno de las propuestas que, dicen, es lo que interesa a los ciudadanos. A última hora de la tarde, el propio Camps citó a sus tres vicepresidentes -Vicente Rambla, Gerardo Camps y Juan Cotino- para preparar su discurso después de que, por la mañana, la tensión se instalara en el grupo parlamentario del PP con intervenciones en las que surgieron algunas voces discrepantes, apuntaron estas mismas fuentes.
Pero, más allá de eso, las diferencias entre los dirigentes del PP empiezan a ser palpables y evidentes. De hecho, uno de los argumentos que Ricardo Costa esgrimió ayer ante Génova para oponerse a su dimisión fue reclamar, a la sazón, la caída también de Vicente Rambla, vicepresidente del Consell y debilitado tras la última remodelación del Gobierno. Costa, por tanto, pretendía arrastrar a Rambla en su marcha. Es conocida la agria relación que el secretario general del PP mantiene con el ahora titular de Industria en una evidente pugna por ganarse el favor de Camps.
Tanto es así que, explicaron fuentes populares, los dos dirigentes mantuvieron el pasado domingo una acalorada discusión durante una reunión convocada por Presidencia para abordar la complicada situación. De ahí, entre otras cosas, salió la oferta que el PP, a través de David Serra, lanzó a la oposición: los populares están dispuestos a que las Cortes investiguen sus cuentas pero, siempre y cuando, también se sometan a la consideración del parlamento las de los socialistas, algo que rechaza de plano el PSPV-PSOE.