REDACCIÓN / A. T.
El presidente de la Generalitat, Francisco Camps, ordenó ayer a una firma internacional una auditoría de todas las cuentas del PP en la Comunidad, cuyas conclusiones "serán trasladadas a la opinión pública". De esta forma, según el secretario general de los populares, Ricardo Costa, podrán defenderse de "falsas acusaciones" y fiscalizar "por segunda vez" su contabilidad.
En un comunicado, Costa sostuvo que el PP no tiene "nada que ocultar" porque sus cuentas son "claras y transparentes" y que, por ese motivo, las presentan de nuevo. Según dijo, ésta es la respuesta a los "ataques infundados" del PSOE, a quien ha acusado de "aprovechar cualquier tema" para desviar la atención sobre la crisis económica. Al tiempo, retó a los socialistas valencianos a hacer "exactamente lo mismo" en un "ejercicio de transparencia y claridad con los ciudadanos".
Por su parte, el vicesecretario de Organización del PP valenciano, David Serra, instó a que se transcriban "íntegramente" las conversaciones que han recogido los medios de comunicación y a no "teledirigir los trozos escritos para sugerir hechos que no son reales". Aseguró que no se trata de "ninguna situación irregular", sino de "unos comentarios relativos a informaciones aparecidas en un medio de comunicación".
Serra dijo que las charlas reproducidas son "producto del corta y pega de una llamada mucho más amplia". Asimismo, criticó que "se ha sesgado su contenido y se ha retorcido la situación para dar a entender algo que nunca se ha producido". Al respecto, agregó que sólo "comentábamos la noticia de un proveedor aparecida en prensa". Por ello, consideró que "no es lógico que se censuren las conversaciones a gusto del autor del informe". Además, lamentó la "persecución" que, a su juicio, está sufriendo el PP.
El conseller de Infraestructuras y Transporte, Mario Flores, también salió en defensa de Camps, quien mostró su confianza en la "total honorabilidad y honestidad" del presidente. A su juicio, hechos como la filtración de esas conversaciones son más propios de "una especie de estado policial", a la vez que incidió en que "hay muchos más problemas en este país como para sacar otra cortina de humo y seguir obviando la realidad de la crisis".
Mientras tanto, el presidente nacional del PP, Mariano Rajoy, guardó absoluto silencio sobre el tema, pese a participar en un acto público. El líder acudió a la fiesta organizada por los populares gallegos en Silleda (Pontevedra), el municipio donde el PP tiene intención de presentar una moción de censura contra la alcaldesa socialista, con el apoyo de tres ediles tránsfugas.