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F. J. BENITO La entrada de una bolsa de aire helado en la provincia a partir de la noche de mañana sábado acabará de golpe con el ambiente veraniego -la franja costera rozó ayer los 30 grados- de las últimas horas y devolverá el tiempo gris e inestable acompañado, además, del riesgo de lluvias torrenciales. Jorge Olcina, responsable del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante advirtió ayer, en este sentido, de que "ahora mismo las previsiones apuntan a que se va a formar una borrasca importante sobre el Mediterráneo favorecida, además, porque soplarán vientos del este y del noreste que son los más proclives para que se generen grandes volúmenes de lluvia en esta época del año". Olcina avanzó que las precipitaciones se concentrarán, sobre todo, en el norte de la provincia (Marina Alta) pero no es descartable que pueda caer un chaparrón de gran intensidad en cualquier municipio. La Agencia Estatal de Meteorología estima que el riesgo de que llueva el domingo y el lunes es del 75% pero, de momento, no hay decretada ninguna situación de alerta.
La Generalitat retiró ayer la preemergencia por las lluvias intensas que han dejado en las últimas 48 horas registros cercanos a los 200 litros por metro cuadrado en localidades de la Marina Alta como Alcalalí y sobre el embalse de Isbert, aunque no sirva porque se construyó sobre terrenos permeables y el agua no se puede aprovechar. Tras casi una semana de lluvias intensas y dos días de regreso al verano (ayer y hoy), la situación meteorológica comenzará a complicarse a última hora de la noche de mañana sábado para dar paso a una nueva borrasca que incluso puede ser más fuerte que la de la última semana, según la previsión que maneja el Laboratorio de Climatología de la UA. Tormentas que, una vez más, se anuncian inoportunas debido a que la provincia continúa ofreciendo lagunas importantes en cuanto a la prevención.
El ambicioso plan para minimizar el impacto de las riadas aprobado en 2003 -Patricova- tan sólo se ha ejecutado, siendo generosos, en un 50% y muchas zonas de la provincia se encuentran indefensas. El Patricova preveía 151 obras concretas para disminuir el riesgo de inundación. La Generalitat debía ejecutar 85 actuaciones. La Confederación Hidrográfica del Júcar 20. Y ambas administraciones debían realizar 13 obras de forma conjunta. Otras 33 iban a cargo de ayuntamientos, diputaciones o mancomunidades. La inversión más costosa debía realizarla la Generalitat; en concreto 270,16 millones de euros. Siete años años después se ha invertido el 30%, un total de 81,1 millones de euros en 18 de las 85 actuaciones que debería haber realizado la Generalitat. Quedan obras por ejecutar por valor de 189 millones en 67 municipios. La CHJ debía hacer frente a 20 actuaciones por valor de 245 millones. Ha invertido 148,14 millones por lo que ha ejecutado un 60% de su parte del Patricova.
Según advierte el propio plan, las áreas de mayor riesgo en la provincia se concentran en el tramo bajo del río Girona, en el sector de las Marinas de Dénia; el Arenal de Xábia; el saladar de Calpe, el litoral norte de El Campello y las cañadas del litoral de Orihuela.
En la ciudad de Alicante, el riesgo de sufrir inundaciones como las de 1982 o 1997 se ha reducido al máximo tras las obras antirriadas. Sin embargo, quedan "puntos negros" por solucionar como las inundaciones en la avenida de Elche, la construcción de un gran colector en el entorno de la urbanización Hoyo 1 de la Playa de San Juan y la ampliación de los colectores que recogen las aguas en al avenida de Míriam Blasco -la presión de las urbanizaciones sobre la red de colectores es intensa-. Este año se ha unido al conjunto de obras con riesgo el túnel que conecta la A-70 con la "nueva" avenida de Dénia en sentido a Alicante, donde incluso los técnicos decidieron seguir adelante con el proyecto a sabiendas que la solución para que no se inunde ante una gran tormenta son las bombas de achique.
Situación similar a la que se vive en la primera línea de la Playa de San Juan -avenida de Niza- construida sobre el nivel del mar y, por ello, una zona de embalse de agua. El plan antirriadas debía haberse completado con bombas impulsoras del agua. La playa de la Albufereta tiene, según los técnicos y geógrafos, poca solución. "Siempre que haya una tormenta fuerte y circule el barranco de Maldo se llevará la arena. La única solución es su constante regeneración de arenas tras un temporal", aseveró ayer Jorge Olcina, catedrático de Geografía Regional.
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