VICTORIA BUENO
Inquietud ente los centros y alarma entre los padres. Es lo que ha provocado la decisión de la Conselleria de Educación de recortar -una vez comenzado el curso- la ayuda destinada al bono infantil que subvenciona las matrículas de los niños de 0 a 3 años de edad por el significativo aumento de la cifra de matrículas.
"Es una verdadera faena", se queja Noemí López a la salida de la escuela infantil con uno de sus dos pequeños en brazos. "Y para mí el problema es doble porque traigo a dos niños y me sale la broma por 100 euros más al mes sobre lo que me habían dicho inicialmente". No se va del centro porque no tiene a quien dejar a los niños y porque "en cualquier otro me va a pasar lo mismo, o incluso peor porque lo que es por el funcionamiento estoy muy contenta con el trabajo de esta escuela".
Como en la generalidad de los centros infantiles que funcionan con la subvención del bono infantil que concede la conselleria, Noemí ha sido informada de la subida de la guardería con una circular, la misma que envió la dirección general de Educación la segunda semana de septiembre a los centros, pero ella no alcanza a saber muy bien el porqué. A final de mes las escuelas han convocado reuniones de padres para informarles del desaguisado, los 300 a 700 euros de más que tendrán que pagar en la inmensa mayoría de los casos por la matrícula de sus hijos este curso pese a que cuando la confirmaron en junio el precio era otro.
La conselleria ha recomendado a las escuelas que repercutan el recorte de la subvención del bono directamente en los padres, pero varias de las escuelas consultadas ayer por este diario en Alicante, San Vicente y Santa Pola coincidieron en señalar que "como empresas nos perjudica si cobramos íntegra la matrícula porque los padres ya se han hecho una idea y los que damos la cara somos nosotros en el despacho".
Así, cada centro está actuando en función de su estrategia comercial: la mayoría cobrará a los padres la diferencia, entre 30 y 60 euros más cada mes por niño, otros tantos han optado por dividir el recorte a partes iguales de forma que el centro se hace cargo de la mitad del coste de más y los padres de la otra mitad "porque no vamos sobrados y tampoco queremos reducir la calidad del servicio que ofrecemos quitando algún profesor". Y finalmente los menos han decidido, al menos por este curso, asumir íntegramente el coste de hasta un 25% más por niño "aunque la cuenta de resultados no aporte beneficios".
En cualquier caso todos ellos están presentando reclamaciones ante la dirección territorial de Educación para hacer llegar a la conselleria su malestar, al tiempo que solicitan que se amplíe el presupuesto para la enseñanza infantil de primer ciclo y que las convocatorias se planifiquen con anterioridad para que no se encuentren de repente con un incremento de alumnos sin una previsión clara.
También el sindicato de enseñanza Fsie a través de su delegado en Alicante, Pablo Villarroya, denuncia que "en plena crisis, la Administración educativa no realice el esfuerzo inversor necesario para seguir manteniendo la subvención en la misma cuantía que años anteriores y que tanto bien haría a las familias alicantinas con hijos en guarderías". Asimismo la federación provincial mayoritaria de padres de alumnos, Gabriel Miró, advierte de que velará para que las próximas convocatorias de ayudas respondan a lo comprometido presupuestariamente, para lo que también su presidente, Ramón López, reclama una planificación más adecuada a la conselleria.