ÁFRICA PRADO
Cinco meses después de que la Conselleria de Bienestar Social desalojara a los 35 ocupantes de la residencia de tercera edad Aitana, el céntrico edificio de la calle Capitán Segarra sigue intacto y las obras de reforma ni siquiera han comenzado, a pesar de las prisas con las que se ordenó su cierre.
La antigua residencia debía haber comenzado el pasado mes de julio las obras para su reconversión en un centro de atención a personas dependientes, según explicó la Conselleria de Bienestar Social al Síndic de Greuges el pasado mes de mayo, estando prevista la licitación del proyecto entre mayo y junio. Fuentes de la Conselleria de Bienestar Social apuntaron ayer que la fecha de inicio de las obras estaba prevista para el pasado lunes, día 14. Sin embargo, el inmueble continúa cerrado sin que se perciba ninguna actividad para su reforma.
Esta inactividad contrasta con la urgencia con la que se ordenó desocupar el centro cuando albergaba a 35 residentes mayores de 65 años en la única residencia pública destinada a personas válidas en la provincia, ubicada además en pleno centro de la ciudad. La decisión de cerrar Aitana como centro de tercera edad para destinar este espacio a otro uso se comunicó a los jubilados el pasado mes de febrero y en abril, dos meses después, se culminó su traslado a otros centros, con la oposición de los propios residentes, que reclamaron su permanencia sin éxito. La mayoría se trasladó a la residencia Alacant, en Juan XXIII.
El futuro centró se dedicará a la atención de personas dependientes, cuyas obras se incluyeron en el plan de inversión del Gobierno central dedicado a la dependencia.