ÁFRICA PRADO
Cuál es su trayectoria y su vinculación con Cáritas?
Tengo 65 años, soy ingeniero de caminos y he trabajado en empresas 38 años. He sido miembro del consejo de administración del grupo Ecisa y me jubilé hace año y medio. A finales de 2008 vine a la ventanilla de Cáritas a hacerme voluntario en la primera acogida de personas porque tengo tiempo libre y porque pienso que he tenido muchas cosas en la vida mientras otros no han tenido esas oportunidades. En julio me proponen la dirección, quizás mi experiencia sea más útil y me ilusiona, aunque a mí lo que me gustaba era esa atención primaria.
-¿Cómo ha vivido la crisis siendo voluntario de Cáritas?
Una de las razones por las que me acerqué a Cáritas -además de mis convicciones religiosas- fue por el ambiente general que vivíamos. Cáritas atendió en 2008 a un 50% más de personas que el año anterior. Ha habido una avalancha de gente y sigue creciendo. Hay nuevos necesitados, nuevos perfiles de pobreza. Parejas con dos salarios que se quedan en paro con una hipoteca, los pagos a plazos del coche y acostumbrados a unas posibilidades truncadas de golpe que provocan situaciones muy duras.
-¿Y cómo afrontará lo que queda de crisis desde la dirección?
Cáritas actúa testimonialmente para paliar los efectos de la crisis entre los necesitados pero para evitar crisis futuras debemos ayudar a trasladar planteamientos de criterios éticos, de honradez y no especulativos a los motores de la economía, que son las empresas y la administración. Esta sociedad debe valorar más el ser que el tener y aquí lo que ha ocurrido es lo contrario. Haremos lo que podamos para trasladar esos valores porque está claro que todo el crack viene de la acumulación perversa dineraria.
-Quiere que los empresarios se impliquen en la pobreza...
Sí, tengo el compromiso de implicar a empresas en Cáritas y en las necesidades de la sociedad. Quiero explicarles lo que hacemos y, pese a la situación en la que estamos, que tengan un criterio de solidaridad después de obtener beneficios; la responsabilidad social corporativa es algo que debemos extender.
-Cáritas ha redoblado esfuerzos, ¿las administraciones también?
Cáritas tiene este año dos millones de euros, contamos con 182 cáritas interparroquiales, mil voluntarios y 33 trabajadores. El presupuesto ha aumentado gracias a los llamamientos de las cáritas parroquiales, que han dado sus frutos, porque hay instituciones financieras y administraciones que han mermado sus aportaciones. Y para el próximo año tendremos que esforzarnos más porque nos tememos que habrá más recortes.
-Aunque en ocasiones suplen a la propia administración.
Estamos donde estamos. Aquí llega mucha gente derivada de los servicios sociales y nuestra vocación es atender a los más necesitados. A veces tenemos ayuda y otras no, pero Cáritas tiene muchas actividades que no son conocidas, como la casa de acogida de enfermos de sida, el albergue de Orihuela o el centro de acogida de Elche.
-¿La respuesta social es mayor en situaciones difíciles?
La respuesta es impresionante. El voluntariado ha aumentado y las peticiones de las cáritas han sido respondidas con enorme generosidad. Yo he visto cosas increíbles, como en Altea, donde en una misa explicaron la situación de una familia con 5 hijos y la sacristía se llenó de aportaciones de feligreses.