|
|
|
HEMEROTECA » |
J. E. MUNERA Política de mano tendida y exigencia constante de más financiación para la ciudad. Estos dos fueron los grandes ejes del discurso de toma de posesión de Sonia Castedo como alcaldesa de Alicante el 17 de septiembre de 2009. Un año después de la investidura, y consciente de la precaria situación financiera del Ayuntamiento, la primera edil ha tenido que recurrir a las inversiones de los Gobiernos central y autonómico para financiar las principales obras públicas inauguradas o en ejecución: desde la ampliación de la avenida de Dénia, la Vía Parque y el tranvía, a la reforma de la Plaza del Ayuntamiento y la rehabilitación de la Explanada. En cuanto al compromiso del "puertas abiertas" y "gobernar es dialogar", Castedo ha sabido conectar con los colectivos sociales más activos -Hogueras, fiestas de barrios y pedanías- y se esfuerza por mantener un contacto a pie de calle y lo más directo posible con los vecinos. Ahora bien, el diálogo con la oposición es otro cantar. Dolida por las sucesivas denuncias de presunta corrupción que se han ido archivando -"caso aparcamientos" y Benalúa Sur-, la alcaldesa trata con desdén al grupo socialista desde que tomó la vara de mando y dio carrete a la amenaza de Díaz Alperi de dejar sin sueldo a un buen número de ediles y asesores del PSPV-PSOE. Lo que sigue es un resumen de los principales asuntos pendientes y las grandes líneas de actuación en la gestión del municipio tras los 12 primeros meses de Castedo al frente del Consistorio.
Grandes proyectos sin concreción de presupuesto
Al calor de la toma de posesión, Castedo desgranó como varias de sus prioridades el acceso sur a la ciudad, la reforma de la fachada litoral con un gran paseo desde la Playa de San Juan hasta Urbanova y un gran corredor verde paralelo a esta actuación. Salvo la presentación del primero de los proyectos, que debe financiar la Generalitat con 12 millones, nada se sabe de los otros dos, al igual que del ambicioso plan de soterramiento de la avenida de Conde Vallellano y la consiguiente prolongación de la Explanada o de la iniciativa para impulsar la renovación de las fachadas del centro tradicional. Los mismo cabe decir del proyecto de la Plaza de Séneca, que ya tiene un ganador, pero que está parado, o de la estación provisional de autobuses, que debió entrar en servicio hace tres años.
Ambigüedad con cálculo en el Rico Pérez y el parking de Padre Esplá
A estas alturas, nadie sabe qué quiere hacer el Ayuntamiento con el emblemático estadio José Rico Pérez: si trasladarlo a Rabasa o dejarlo en la actual ubicación; si reconvertirlo en un pabellón multiusos o construir un palacio cubierto anexo; si demoler la grada auxiliar del Mundial 82 o exigir al propietario Enrique Ortiz que cumpla el contrato y se gaste los 4,2 millones estipulados para su rehabilitación,... Lo único claro es que la rocambolesca operación del estadio pretende dar al traste con la gran superficie comercial proyectada en esa zona a mayor gloria del primer contratista público de la ciudad. A 20 meses de las elecciones municipales, y con la vía libre a Ikea en Rabasa, conviene no encrespar al pequeño y mediano comercio. Ni tampoco a la masa social herculana. Salvando las distancias, también la indefinición marca la línea de actuación con el parking de Padre Esplá, donde vecinos y comerciantes andan a la greña sin saber a qué atenerse. ¿Subterráneo en la avenida con el aval de los informes técnicos? ¿En la zona del Montemar? La respuesta, ¿tras las próximas elecciones?
Ciudad de la Justicia, Centro de Congresos
El Ayuntamiento y el Consell llevan años sin ponerse de acuerdo sobre la Ciudad de la Justicia en Benalúa. Tras descartarse el aparcamiento subterráneo que demandaban los vecinos, el proyecto parece vincularse ahora a la cesión del edificio de la Audiencia Provincial al Ayuntamiento, pero sigue sin concretarse. En cuanto a la historia interminable del Centro de Congresos, y tras la presentación de tres maquetas en el Ayuntamiento, seguimos a la espera de la colocación de la primera piedra que Camps anunció para las pasadas Hogueras.
El ocio nocturno, el ruido y el botellón
En el difícil equilibrio entre el descanso y el ocio nocturno, Castedo no sabe con qué carta quedarse. La propia Policía Local reconoce su impotencia ante las denuncias vecinales por los reiterados incumplimientos de la ordenanza por parte de los pubs de la zona del Campo de Golf, como antes ya ocurriera con el Casco Antiguo. El disparate ha llevado, incluso, a autorizar un aparcamiento con botellón junto a una residencia de ancianos que paralizaron las protestas vecinales en la Playa de San Juan.
Las demandas pendientes al Consell de Camps
Castedo se comprometió a reclamar sin desmayo ante Valencia y Madrid aquellas inversiones que considera urgentes para la ciudad. Sin embargo, no se conoce gestión alguna para reivindicar el tercer hospital de Alicante, que consideran necesario vecinos y profesionales de la sanidad, y la ejecución de centros de salud en barrios como el proyectado en Benalúa. Lo mismo puede decirse de los retrasos del Consell en la cofinanciación del Auditorio que se construye en Campoamor. Desde que en 2005 se firmara el protocolo, el Ejecutivo de Camps incumple por sistema los acuerdos alcanzados con el presidente de la Diputación, José Joaquín Ripoll, para sacar adelante una infraestructura cultural de gran importancia para la ciudad. También sigue pendiente de concluir la última fase de la ampliación de la avenida de Dénia con la expropiación de una gasolinera y el concesionario de Renault en el tramo más próximo al casco urbano. Un incumplimiento que satura cada día en hora punta la conexión norte entre la ciudad, la zona de playas y la autopista a Valencia. La Generalitat -con la que la alcaldesa tiene línea directa- también sigue pendiente de concretar su planes para la Antigua Fábrica de Tabacos, un proyecto cultural que sólo cuenta con los fondos del gobierno central para reformar las tres naves de las vetustas instalaciones. Precisamente hoy tiene previsto visitar Castedo la vieja factoría, para la que el Consell tiene previsto invertir 45 millones de euros para la creación de un centro cultural juvenil.
Subida fiscal e inundaciones
en la Playa de
San Juan
En la política fiscal del municipio, Castedo anunció hace un año que no subiría las tasas ni los impuestos municipales, pero la cruda realidad financiera le ha llevado a autorizar una subida del 15% en las licencias de obras y la ocupación de suelo para obras. En las últimas 48 horas hemos vuelto a asistir a la inundación de garajes y vías públicas en varios puntos de la Playa de San Juan, particularmente en la avenida del Pintor Pérez Gil y el paso subterráneo en el vial de Flora de España. Dos años después del anuncio de obras y de reuniones con los vecinos, persisten los mismos problemas a la menor tromba de agua que se registra. En el debe de Castedo también hay queda la descoordinación del equipo de gobierno en el realojo de los vecinos afectados por un incendio en un inmueble del barrio del Plá y en la asistencia a cuantos optaron por quedarse en sus viviendas.
Limpieza urbana y embellecimiento de calles y plazas
"Trabajaré el pequeño detalle. Los alicantinos deben estar orgullosos de su ciudad". Éste fue el titular de la primera entrevista que concedió Castedo a este diario una semana después de su investidura. Con flores, macetas, juegos infantiles y golpes de efecto y automarketing como la campaña "Alicante, guapa, guapa y guapa", la alcaldesa se ha volcado en el embellecimiento de jardines y plazas, y piensa continuar en esa línea. Consciente de que la imagen de suciedad o de falta de limpieza es uno de los hándicaps de la ciudad, varias de las decisiones más llamativas de su mandato tienen que ver con la limpieza de pintadas y graffitis de las paredes -como la contratación de un forense para identificar a grafiteros- y la persecución con sanciones en directo a los propietarios de perros que depositan su excrementos en la vía pública sin proceder a su retirada. A 200 euros la multa.
Mayor presencia de la Policía Local en el tráfico y la playa
Junto a la limpieza, la seguridad es otra de las fijaciones de Castedo. Quizás la medida de más calado en el último año fueron las destituciones del ex concejal de Seguridad, Tráfico y Transportes, Pablo Suárez, y del jefe de la Policía Local, Luis Gómez. Con la asunción de estas competencias por parte del edil Juan Seva y la incorporación al mando del Cuerpo de José María Conesa, la Policía Local ha reforzado su presencia en la calle para vigilar el tráfico y combatir la doble fila y, sobre todo, en las playas, la Explanada y la zona centro para perseguir la venta ambulante ilegal y los pequeños hurtos al descuido. "Vamos a seguir en esta línea", anticipa Castedo a la espera de la incorporación de otros 47 agentes a la Policía Local y de la definitiva reestructuración del organigrama del Cuerpo. "Si la gente que vive y trabaja en el comercio de esta ciudad tiene que cumplir con unos requisitos, los demás deben tener las mismas obligaciones", añade.
Cercanía a la gente y política de puertas abiertas
Desde que el 23 de septiembre del año pasado encabezara la manifestación contra el cierre de la planta de Altadis hasta su participación este fin de semana en los actos de la Casa de Asturias en Alicante, no hay fiesta de barrios o pedanías que no haya pisado la alcaldesa. Sin duda, el "cara a cara" con la gente es uno de sus fuertes: ya sea en un baile con ancianos en la Volvo, en las fiestas del Raval Roig o en el psicoballet de Apsa. Su predisposición para recibir a cualquier colectivo cívico o vecinal y su frenética actividad para propiciar el contacto directo barrio a barrio son virtudes que reconoce hasta la oposición socialista. En esta política de "mano tendida", la gran ignorada es la oposición socialista, cuyo portavoz Roque Moreno se queja del "desprecio continuo" a su grupo "y a los ciudadanos, a los que no tiene en cuenta para nada". Con todo, tras este intenso primer año, los indicios apuntan a que Castedo comenzará en las próximas semanas una nueva etapa de mayor dosificación de pregones y presencia en las calles para centrarse en la toma de decisiones de alcance y en proyectos de gran envergadura para la ciudad.
Austeridad y recortes en el gasto oficial
La crisis económica y la drástica caída de ingresos por el pinchazo inmobiliario han forzado a Castedo a aplicar un severo ajuste en los gastos oficiales y de representación en el Ayuntamiento. La consigna de austeridad limita los viajes a los imprescindibles y afecta desde el consumo de papel hasta el de la luz en todos y cada uno de los departamentos municipales. Los ágapes y cuchipandas también se han reducido a la mínima expresión. Especialmente aplaudida por el público en general fue la decisión de suprimir en las pasadas fiestas de Hogueras el racó municipal del Ayuntamiento que se instalaba en el Parque de Canalejas para solaz de autoridades, invitados, familiares y otros acoplados. En lugar del racó y las opíparas cenas, comidas y barras libres, Castedo y su séquito optaron por recorrer "a escote" diferentes barracas de día y noche y potenciar el contacto directo con foguerers y barraquers. En la misma línea de acierto se recibió la otra gran decisión de las Hogueras: retranquear el lugar de ubicación de barracas particulares y liberar espacio en primer línea de la plaza de los Luceros para permitir mayor presencia de público en los disparos de las mascletás.
| LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES | ||
LO ÚLTIMO |
LO MÁS LEÍDO |
LO MÁS VOTADO |
| CONÓZCANOS: CONTACTO | INFORMACION | LOCALIZACIÓN | CLUB INFORMACION | PROMOCIONES | PUBLICIDAD: TARIFAS | CONTRATAR PRENSA | CONTRATAR WEB |
|
|
|||||||