V. BUENO / J. A. R.
Esta misma mañana ocho alumnos discapacitados de entre 16 y 22 años del colegio Gloria Fuertes de Alicante iniciarán el curso por primera vez en un instituto de Secundaria con el resto de compañeros con quienes comparten edad. Hasta ahora daban clases específicas junto a otros niños discapacitados mucho menores, de Infantil y Primaria, extremo sobre el que los directores de los colegios han hecho hincapié desde hace años porque la situación impedía una auténtica integración educativa.
Por primera vez la conselleria ha abierto aulas de educación especial en institutos. Este curso serán dos, una en el Leonardo Da Vinci y otra en el Doctor Balmis, pero mientras la primera está completamente dotada y dispuesta su apertura esta mañana, la segunda carece tanto del personal de apoyo necesario para estos alumnos como de la atención de los especialistas que requieren los cuatro niños del colegio Joaquín María López a cuyas familias se ha informado de manera precipitada sobre este cambio.
"Sin un escrito oficial con el dictamen psicopedagógico de nuestros hijos no vamos a permitir el cambio porque son niños de 16 años pero con mentalidad de cinco y si no se han integrado en un colegio porque tenían que estar en un aula con especialistas, menos lo harán en un instituto". Las madres de estos alumnos han redactado un escrito al director territorial para que atienda estos casos que inicialmente se destinaron al centro de enseñanza especial Lo Morant pero que, al estar saturado, no puede admitir más niños con discapacidades.
"Una de las niñas va con sonda y necesita enfermera, que no hay en el instituto, a otra tienen que pincharle por la mañana y a mediodía y, en general, no podrían seguir el horario de secundaria porque están acostumbrados a un almuerzo y no a tantas horas seguidas desde las 9 de la mañana hasta las 3 de la tarde", añaden las madres afectadas.
La saturación de Lo Morant se hace extensible a la práctica totalidad de los institutos que reinician hoy las clases en toda la provincia para casi 118.000 estudiantes, 5.000 más que el curso pasado. En el Jaume II de Alicante añadían ayer mismo tres aulas prefabricadas mientras espera como otros ocho centros, la mitad de los de la ciudad, la reforma y ampliación pendiente.
La edil de Educación de Elche también reclama urgentemente dos institutos nuevos y la reforma de otros cinco. Y en El Campello más de medio centenar de alumnos desconocía ayer dónde cursarán Bachillerato porque Educación se ha negado a crear otro grupo en el Enric Valor, también con problemas de espacio, y distribuirá a los estudiantes en otros centros pese a la indignación de las familias.