P. R. F.
A nadie escapa que la visita de José Blanco a Valencia, más allá de su agenda institucional, tiene un importante significado interno en el PSPV. El apretón de manos entre el número dos socialista y Jorge Alarte no sólo es un respaldo explícito al responsable de los socialistas valencianos, justo un año después de su elección como secretario general y cuando los afines a Leire Pajín han llegado a pedir elecciones primarias para su candidatura en 2011, sino que también tiene un importante mensaje orgánico.
Blanco, con una escasa actividad en el partido desde que entró en el Gobierno, trata así de inyectar una cierta dosis de ánimo en la ejecutiva del PSPV. La visita del vicesecretario general del PSOE supone un respaldo claro y evidente al liderazgo de Alarte -al menos así se interpretó en círculos socialistas- ahora que la batalla con los afines a Pajín arrecia y, sobre todo, cuando el máximo responsable de los socialistas valencianos ha empezado a buscar nuevos apoyos para evitar que los votos que la secretaria federal de Organización puso en su cesto le pongan condicionantes a su labor. Eso significa, de forma evidente, que Alarte tiene un referente en Ferraz y que su nombre es José Blanco.