REPORTAJE. PATRIMONIO URBANO
REDACCIÓN
La Explanada fue construida en 1959 por el arquitecto Miguel López quien, a su vez, se inspiró en el bulevar Copacabana de Río de Janeiro, que en aquel entonces encarnaba la modernidad y la exquisitez (a pesar de lo cual en 1970 se cambió tras un temporal).
Hace medio siglo, esta conocida alfombra de bandas sinuosas se conformó con mármoles provenientes de yacimientos de las cercanías de Alicante (rojo), Pinoso (crema) y Aragón (negro), y también se utilizó piedra de El Campello para los bordillos y parterres. Junto al también arquitecto Alfonso Fajardo, López ideó el diseño de la Explanada combinando un colorista tapiz que representa las olas del mar con las ya existentes palmeras. Además, ambos recibieron el apoyo incondicional del entonces teniente de alcalde Francisco Muñoz, el promotor del paseo.
La Explanada ayudó a romper con la imagen autárquica de la dictadura y a promocionar la ciudad como centro turístico cosmopolita, y con los años todavía ha ganado más en proyección hasta el punto de convertirse en la principal postal alicantina. Aprovechando 610.000 euros del Plan E, el Ayuntamiento cambiará antes de fin de año todas las teselas de cuatro por cuatro centímetros para conseguir su rejuvenecimiento. Esta será la segunda remodelación tras la de 1993, cuando se mejoró el pavimento.
Antes de su actual denominación, Explanada de España, en el mismo lugar se había construido en la primera mitad del siglo XIX el paseo de los Mártires que, junto con el parque de Canalejas (1900), constituyeron en aquella época la imagen de una ciudad volcada al mar. Poco a poco, se añadieron elementos que han perdurado a lo largo de los años. A partir de la década de 1940, también se prologó la vecina Rambla hasta el paseo, se procedió a reordenar la plaza del Mar, se construyó el actual auditorio y se encargó a López la reurbanización del paseo para adquirir la configuración actual.
La Explanada fue escenario dramático del final de la II República el 31 de marzo de 1939, cuando desde el puerto aledaño partieron los últimos exiliados y otros muchos miles quedaron atrapados y detenidos para ser trasladados a los campos de concentración de Los Almendros y de Albatera.