REPORTAJE. URBANISMO
IRENE G. TEROL
Tras la llegada del TRAM a San Juan y las obras realizadas en la avenida Costablanca, vecinos y comerciantes de la zona se quejan de la falta de aparcamientos y de la situación en la que ha quedado la carretera al pasar de cuatro a dos carriles, uno para cada sentido.
El nuevo diseño del vial ha provocado que las ventas en los locales comerciales de la zona "hayan disminuido notablemente", según los propietarios de los establecimientos. Aseguran que la gente que solía ir cada mañana a la playa de San Juan para disfrutar del sol y el agua ha cambiado su lugar convencional para ir a otras calas próximas con el fin de evitar la búsqueda interminable de aparcamiento y las largas colas de coches que se forman en la Costablanca.
Louis Vermeirsch, dueño de la cafetería Marengo, afirma que su clientela ha disminuido mucho con respecto a otros veranos en los que aún no habían comenzado las obras del TRAM y que la calzada se ha convertido en "una calle tercermundista" debido a la crisis y a una "obra que sólo ha servido para tirar 30 millones de euros". Las dependientas de un estanco de la avenida Costablanca también se quejan de que, al haber quitado un carril, los coches "no respetan la carga y descarga" y dicen que muchos clientes que antes paraban en doble fila para comprar un paquete de tabaco ahora no pueden hacerlo, por lo que han perdido mucha venta. "Se ha quedado una avenida muy bonita, pero nada práctica", asegura la dependienta. José Andrés, propietario de uno de los locales de la zona, está seguro de que, al haberle quitado el paso de cebra que tenía delante de su comercio "he perdido muchos clientes que solían pararse" a ver sus productos cuando pasaban por delante de su tienda. Por otro lado, los vecinos protestan de que no haya quedado "ni un sólo cambio de sentido en toda la avenida" lo que provoca que tengan que llegar hasta la rotonda del final para poder ir en dirección contraria hacia sus casas "hay días que se forman caravanas en las que puedes tirarte más de veinte minutos sólo para atravesar la avenida". Además, aseguran que "cuando tiene que parar una ambulancia nos ponemos a temblar" porque forma unas "colas tremendas tras ella y los conductores se desesperan porque no pueden adelantarla por ningún lado". "Deberían venir en helicóptero" sentencia otro vecino, "además", continúa, "al quedar menos pasos de peatones la gente suele cruzar por enmedio de la mediana y estropean las plantas y las flores".
Un dependiente de la floristería que hay en la misma avenida afirma que "para colmo, el autobús no se mete nunca en sus paradas para recoger a la gente, estén libres o no, así que tras él, al no poder pasarlo, se forman también largas filas de coches" y añade "yo preferiría que la avenida fuera menos bonita pero más funcional". Según este dependiente, en la floristería "lo que vendíamos antes el día de los enamorados equivale a la venta de todo el verano ahora".
Y es que, si a los problemas económicos que están sufriendo muchos alicantinos les sumamos la falta de aparcamientos y las largas caravanas que se forman en la avenida Costablanca "es normal" reiteró otro comerciante "que nuestras ventas hayan bajado notablemente" y asegura indignado que "como sigamos así, en pocos años veremos muchos de estos locales cerrados".