P. G. DEL BURGO
Pedro Cavadas no quiere ir disfrazado de médico, pero lo es aunque se vista de africano. El hombre que ha retado el ancestral arte de la cirugía y que a diario desafía al Creador en sus nuevos modelos de arquitectura humana vuelve a protagonizar un momento singular en la evolución de la cirugía de la Comunitat Valenciana, España, Europa y el planeta. Su equipo es el octavo del mundo que se enfrenta a las dificultades que entraña sacar un rostro de un cadáver para implantárselo a un ser humano con una grave deformación facial.
El cirujano quería dar la noticia en primera persona pero el hito histórico que él mismo ha puesto en marcha le ha superado. El mismo explicó en los "Desayunos" de la agencia Efe que la intervención consistiría en un trasplante microquirúrgico con reparación de todos los nervios de la cara, las arterias y las venas, conductos salivares y, posteriormente, la reconstrucción de todas las comisuras faciales.
Este mago del bisturí que es capaz de casi todo declaró que los sentimientos humanos se manifiestan a través del rostro.
"La cara es la identidad, lo que permite distinguir a un ser humano de otra especie animal, y trasplantar algo que tiene tanto trasfondo emocional es difícil", declaró el médico.
Cavadas ha expresado que la persona que recibe un trasplante de cara "no puede pretender que le devolvamos el aspecto que tenía antes; llevará tejido del donante que le permitirá parecer una persona, pero eso no le cambiará la identidad".
"No le vamos a restablecer el aspecto que tenía en la foto de comunión o cuando hizo la mili", agregó, que observó que se opera "caso por caso, en función del fragmento de cara que ha perdido cada persona y viendo cuando está indicado hacer un trasplante de cara o una cirugía reconstructiva con tejido del propio paciente.
Impacto psicológico
El cirujano indicó que la ausencia de cara provoca un impacto psicológico fuerte sobre la persona que lo sufre, "porque la cara es la identidad social del individuo y su tarjeta de presentación y sin ella no se puede socializar de manera razonable", precisó.
Cavadas manifestó que el trasplante de cara sólo hay que realizarlo en casos extremos. También sabía la enorme dificultad de conseguir un donante, que ahora finalmente se tiene.