M. DOPAZO
El Ayuntamiento aprobó ayer in extremis el proyecto de construcción de un paseo turístico-litoral con miradores en la isla de Tabarca por un importe de 278.400 euros. El proyecto se ha remitido a la Generalitat para su inclusión dentro del Plan a la Inversión Productiva (PIP).
La inclusión de este proyecto en el plan de la Generalitat es consecuencia del rechazo de otro presentado por el Ayuntamiento, referido a la señalización turística de la ciudad, lo que ha obligado al Ayuntamiento a presentar un proyecto alternativo dentro del mes de plazo que le ha concedido el Consell y que está a punto de expirar, lo que ha obligado a la convocatoria de una Junta de Gobierno Local, urgente y extraordinaria, celebrada ayer, para aprobar el proyecto del paseo costero en Tabarca.
El camino arrancará, según se indica en el proyecto, en el embarcadero de la isla con un mirador, y proseguirá por la senda que recorre Tabarca mediante la instalación de una pasarela de madera elevada unos centímetros de la rasante del suelo, y que se alternará con tramos de obra de hormigón que acotarán el recorrido, evitando el paso por otras zonas y proporcionando una mayor protección ambiental. El recorrido concluye con un segundo mirador. Ambos estarán cubiertos y permitirán descansar así como "disfrutar de las inmejorables vistas de la costa alicantina", añade el proyecto.
En la descripción de las obras se señala que "se plantea la utilización de materiales naturales que combinando con la estética de la propuesta permitirán al conjunto su integración en el entorno".
El plazo de ejecución de las obras es de diez meses y la altura de los miradores será de 2,72 metros. El proyecto ha sido redactado por la mercantil Garches por encargo de la concejala de Turismo, Marta García Romeu.
El objetivo municipal es que estas obras las incluya la Generalitat dentro del PIP, a ejecutar entre este año y 2011. La selección de este proyecto no va a ser fácil, ya que como cualquier actuación en la isla, declarada Bien de Interés Cultural, precisa de la autorización expresa de distintas Administraciones públicas, incluyendo a la Central por afectar a la zona costera, y la Conselleria de Cultura. No obstante, el Ayuntamiento confía en obtener todos los permisos.