MANUEL DOPAZO
La propiedad del hotel de El Cabo, un edificio declarado en ruina y que ofrece una imagen de total abandono y degradación en una zona tan turística como es la primera línea de la Playa de San Juan, ha solicitado licencia al Ayuntamiento para su demolición. Si no surgen problemas esta mole de cemento en ruinas será derribada antes de fin de año.
La petición de licencia de la mercantil "Inversiones AM 2000" para su demolición permite ya vislumbrar la desaparición de uno de los edificios más degradados de la ciudad y ubicado en pleno escaparate turístico de la misma, frente a la Playa de San Juan y junto al hotel de lujo del Sidi San Juan.
Para llegar a esta solicitud de derribo ha hecho falta un largo proceso que se ha prolongado siete años, desde que Costas advirtió de la ilegalidad de las obras para convertirlo en un edificio de lujo, por invadir la zona de dominio público marítimo-terrestre. Durante todo este tiempo, el edificio, a medio construir, ha sufrido un gran deterioro hasta deparar una imagen patética.
Las últimas gestiones sobre este inmueble las ha llevado a cabo la concejala de Imagen Urbana, Oti García Pertusa, como titular del departamento municipal de "Conservación de Inmuebles", que a finales de mayo dictó un decreto declarando el edificio en ruina legal.
La propiedad del antiguo hotel presentó alegaciones contra esta declaración de ruina, en las que planteaba una solución urbanística. Tal petición, según señaló ayer la edil del PP, fue rechazada, confirmándose la declaración de ruina legal, que iba acompañada de la petición de su demolición o de rehabilitación.
La propiedad ha optado finalmente por el derribo, según el proyecto que ha presentado en la Gerencia Municipal de Urbanismo. Ahora, por tanto, este asunto deberá resolverlo el Ayuntamiento con la concesión del permiso de demolición, que se calcula que será efectivo antes de fin de año. En cualquier caso, está descartado el derribo inmediato del antiguo hotel por los problemas que ocasionaría llevarlo a cabo en plena temporada turística.
Sobre el futuro del inmueble, todo apunta a que se destinará a uso residencial tras la resolución de la Conselleria de Infraestructuras, del pasado año, en la que se autoriza una construcción para 13 viviendas, dos estudios y 16 plazas de garaje. Esta decisión rectificaba otra anterior de la propia Conselleria, de junio de 2006, en la que se denegaba el uso residencial de esta parcela. Las viviendas previstas tienen una superficie que oscila entre los 72 y los 124 metros útiles.