REPORTAJE. INFRAESTRUCTURAS
ANA MUELAS
Es la una menos veinte de la tarde en la plaza Puerta del Mar de Alicante. Los más previsores ya esperan al autobús C6 que llegará a la 13.05 horas y les llevará hasta el aeropuerto de El Altet. Cargados de maletas y con el sofocante calor, que en esta época caracteriza al clima alicantino, los toldos del local situado enfrente de la parada de la línea refugian a unos agradecidos viajeros del sol de un mediodía de agosto.
Pasa el tiempo y en la sombra cada vez caben menos personas, que miran indignadas hacia el otro lado de la calzada, donde hay instaladas dos marquesinas para quienes van a coger un autobús en dirección contraria al aeropuerto. "No entiendo cómo, en una zona tan céntrica como la Puerta del Mar, no hay dispuesta una parada con marquesina para los que vamos al aeropuerto cargados de maletas", manifestó a regañadientes un usuario de esta línea, y añadió que aunque la zona esté en obras, "no se puede descuidar detalles como éste, ya que es la imagen con la que se quedan los turistas".
Fuentes de la compañía propietaria de la línea C6, SuBús, indicaron que no es responsabilidad suya instalar marquesinas en las paradas, sino del ayuntamiento de cada localidad por donde el vehículo pasa.
Puntualidad española
El autobús llega puntual, dentro de lo que los españoles consideramos puntualidad, cinco minutos tarde. Una mujer residente en la ciudad de Alicante comenta que suele coger esta línea una vez por semana para llegar hasta Torrellano y así "hacer una visita a una amiga" y afirma, basándose en la experiencia, que el autobús es "puntualísimo".
A la vuelta, cada cuarenta minutos el autocar recoge a los recién llegados al aeropuerto para llevarlos a la capital. Allí algunos españoles charlan entre sí de que encima de las horas de vuelo ahora tenían que esperar más de media hora para llegar a casa. Sin embargo, a los más rubios provenientes del norte parece no extrañarles y afirman que "it´s normal in my country" (es normal en mi país). Otro usuario habitual de esta línea, trabajador de la compañía área Ryanair, afirma en un inglés apresurado -llega tarde a su turno- que el viaje es barato, aunque 45 minutos de la capital al aeropuerto es muchísimo en comparación a los 20 minutos que se tarda en coche para el mismo trayecto.
Ya de vuelta a casa y manteniendo el equilibrio como buenamente pueden en el pasillo del bus, un par de chicas que acaban de aterrizar en El Altet comentan que el recorrido de ida al aeropuerto resulta muy largo al tener que pasar por Torrellano, "se podría habilitar otra línea directa, con menos paradas".
El trayecto del aeropuerto a Alicante, en cambio, es mucho más corto, alrededor de treinta minutos, ya que no para en Torrellano.