ÁFRICA PRADO
La futura ubicación de los trámites de extranjeros que dependen del Cuerpo Nacional de Policía aún es una incógnita. La oficina de Campo de Mirra -donde se realiza la impresión de la huella en las tarjetas de residencia y la recogida de este documento- no se va a integrar, de momento, en la nueva Comisaría Provincial, recientemente inaugurada en Benalúa, según han señalado fuentes policiales.
A pesar de que en un principio se anunció su traslado por el Ministerio del Interior, la subdelegada del Gobierno, Encarna Llinares, y el comisario jefe provincial, Enrique Durán, barajan ahora nuevas posibilidades sobre el destino de estos trámites, que a lo largo del año provocan grandes colas de inmigrantes en las dependencias de Campo de Mirra.
Fuentes policiales se han mostrado partidarias de su traslado a la Oficina de Extranjeros de la calle Ebanistería, dependiente del Gobierno central, con lo que se unificarían así todos los trámites de extranjeros, los administrativos y los policiales.
La propuesta la está estudiando ahora la Subdelegación del Gobierno, consciente de que las instalaciones de Campo de Mirra "no son adecuadas para prestar esta atención", como señala Encarna Llinares, que añade que "tampoco queremos saturar la Oficina de Extranjeros de Ebanistería, que ahora funciona perfectamente. Hay que estudiar todas las posibilidades para que el traslado de un servicio no vaya en detrimento de otros".
Para el traslado a Ebanistería sería necesario que la segunda Oficina de Extranjeros, que funciona desde este año en Altea con casi todos los trámites para los extranjeros de las comarcas de la Marina Alta y Marina Baja, pudiera realizar también la impresión de la huella policial, algo que debe autorizar el Ministerio del Interior.
La Oficina de Extranjeros de Alicante atiende cada año a más de 100.000 personas con una media de entrada de expedientes cada mes de 8.000. La oficina de Altea prevé absorber de un 25 a un 30 por ciento de la población que se atiende en Alicante, por lo que la gestión de la huella en Altea aliviaría la sobrecarga que arrastra Campo de Mirra, que ahora en verano atiende a entre 100 y 150 personas, pero que ha llegado a superar las 350 diarios en épocas determinadas, con lo que la gente debe esperar en largas colas en la calle.
La otra posibilidad que se baraja es mantener los trámites en las instalaciones de Campo de Mirra pero, en ese caso, habría que acometer una reforma de las dependencias, que ahora se comparten con el servicio de Sanidad Exterior. Encarna Llinares señaló que en los próximos meses se decidirá la ubicación.