REPORTAJE. LOS EFECTOS DE LA FIESTA
A. A. F. / C. R. F.
El hecho de que los jóvenes que practican el botellón no se molesten en recoger la basura que producen y aún menos en depositarla en contenedores supone un alto coste a los contribuyentes alicantinos, ya que el Ayuntamiento gasta 300.000 euros anuales en limpiar estos residuos, según los datos facilitados por la Concejalía de Atención Urbana, que dirige Andrés Llorens.
La actitud incívica y el vandalismo en general de algunos ciudadanos cuesta caro a las arcas municipales pues el Consistorio invierte más de dos millones de euros en reparar destrozos, recoger los excrementos de los perros y en la limpieza de los restos de los botellones. Pese a que la principal partida se destina a reponer el cobre que se roba de las farolas y a reparar o sustituir el mobiliario urbano que destrozan los gamberros, el botellón también supone un alto coste, concretamente la cuantía asciende a 3000.000 euros.
Y es que cada fin de semana miles de jóvenes toman las zonas de ocio y algunos rincones de la ciudad -el Castillo de Santa Bárbara, la playa del Postiguet o la de San Juan- transformándolos en auténticos botellódromos al caer la noche. Un hecho que, como explica Andrés Llorens, "da una imagen de Alicante que va en contra del esfuerzo que está haciendo el Ayuntamiento por tener una ciudad cada vez más guapa, guapa y guapa, de la que todos nos sintamos orgullosos". Por este motivo, anuncia que desde la Concejalía de Atención Urbana con la nueva ordenanza de limpieza que ha entrado en vigor y en coordinación con el área de Seguridad van a ir "atajando estos actos tan lamentables".
Hasta ahora el Consistorio viene aplicando la Ordenanza reguladora de la actuación municipal en relación con la venta, disposición, suministro y consumo indebido de bebidas alcohólicas, que establece una multa de 90 euros por el consumo de bebidas espirituosas en espacios y vías públicas. En este sentido, el concejal de Seguridad, Juan Seva, explica que desde que accedió al cargo una de las quejas que más repetidamente recibe de los vecinos ha sido por el botellón.
Antes de Hogueras, la campaña contra esta práctica se centró en el Casco Antiguo, mientras que desde el inicio del verano se ha desplazado a los aledaños del campo de golf de Playa de San Juan, donde cuatro días a la semana se repite el botellón en los parques y descampados que lo bordean. El ritual comienza al anochecer, cuando cientos de jóvenes, entre los quince y los treinta años, acampan en la zona con bolsas repletas de botellas. Tras su paso, el paisaje queda convertido en un improvisado vertedero. El suelo cubierto por un manto de basura, orines y malos olores se unen a los desperfectos que a lo largo de la noche ha sufrido el mobiliario urbano. "Hemos encontrado los contenedores de toda la avenida volcados, unos catorce, además de las seis o siete papeleras arrancadas de siempre", apunta el jefe de la Brigada de Limpieza, José Antonio Fernández durante las labores de limpieza en la zona del Golf tras una noche de botellón. De la partida que el Ayuntamiento destina a la eliminación de estos residuos una parte es para este equipo humano. Entre sus tareas está la de arreglar aquellos desperfectos consecuencia de los actos vandálicos de la noche, como la extinción improvisada de un contenedor incendiado. "No es lo habitual pero esta vez hemos podido afrontarlo nosotros", comenta Fernández.
Una de las soluciones al problema está en la sanción. Seva apunta que los agentes de la Policía Local han estado levantando actas durante los fines de semana, de modo que sólo este mes de julio ya se ha iniciado el proceso para multar a un total de 393 jóvenes, mientras que en lo que va de año se han superado las 900 actas. En algunos casos la tramitación ha avanzado "y ya se están pagando multas". El pasado fin de semana Seguridad Ciudadana impuso unas 90 sanciones en la zona de playas y en el Casco Antiguo de Alicante.
Por ahora el Ayuntamiento aplica esta sanción como forma de concienciar, así como de frenar estas actitudes. Sin embargo, quienes persistan en esta actitud podrían enfrentarse en el futuro a sanciones mucho más elevadas. Si el Ayuntamiento sigue recibiendo quejas vecinales, entonces se planteará aplicar la nueva "Ordenanza de limpieza" que se aprobó el pasado mes de marzo y que incluye diversas sanciones que oscilan entre los 100 y los 1.200 euros. Por ejemplo, se prevé una multa de hasta mil euros por abandonar en la vía pública o en espacios públicos envases o recipientes de cristal.