REDACCIÓN
En la sangrienta historia de la banda terrorista ETA, la Comunidad Valenciana ha sido objeto de sus atentados en medio centenar de ocasiones, con un balance de nueve fallecidos. En concreto, desde el fin de la tregua de 1998, que terminó un año más tarde, ETA ha fijado su objetivo en la Comunidad ocho veces, seis de ellas en la provincia de Alicante.
En la última década, el atentado más trágico se produjo el 4 de agosto de 2002, cuando una niña de seis años y un hombre de 57 murieron tras la explosión de un coche bomba junto a la casa cuartel de la Guardia Civil en Santa Pola. Cinco días después, una bomba estalló en un local de Torrevieja, aunque no originó muertos ni heridos, tan sólo daños materiales. Un año después, ETA estalló dos bombas en el interior de sendos hoteles en Alicante y Benidorm, que provocaron un total de trece heridos, uno de ellos muy grave. En 2004, en el Día de la Constitución, la banda terrorista explotó un artefacto en la zona de la Explanada de Alicante, que causó desperfectos. El último atentado de la banda terrorista en la provincia tuvo lugar en enero de 2005, cuando una bomba colocada en un hotel de Dénia hizo explosión sin causar heridos.
Al margen de las actuaciones en la provincia, la última acción de la banda terrorista ETA en la Comunidad Valenciana se fechó el 26 de agosto de 2007 en Les Coves de Vinromà (Castellón), cuando dos terroristas estallaron una furgoneta cargada con más de 150 kilos de explosivos tras comprobar que el vehículo había sido detectado por una patrulla de la Guardia Civil. La furgoneta fue sustraída a sus propietarios en Las Landas (Francia), por cinco etarras que se identificaron como miembros de ETA y que les mantuvieron retenidos hasta dos días después de la explosión.