PERE ROSTOLL
La Comunidad estaba a la cola en el reparto de la financiación por habitante. Y el nuevo modelo de reparto impulsado por el Gobierno de Zapatero no va a sacar al Consell de pobre. Los números cantan y la Generalitat continuará no sólo por debajo de la media estatal sino también muy lejos de las autonomías -Cataluña y Andalucía- que se van a embolsar más de la mitad de los 11.000 millones de euros extraordinarios que, finalmente, Madrid ha puesto encima de la mesa para poder cerrar un acuerdo, unos datos que han llevado a Camps a liderar con Esperanza Aguirre la oposición al sistema que se discutirá mañana durante la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera.
Los datos demuestran que ni con el modelo hasta aquí vigente -ideado en su día por Zaplana e impulsado por Aznar- ni tampoco con el que empezará a regir a partir de ahora -apadrinado por los socialistas- la Comunidad alcanzará, ni de lejos, la media. El conseller Gerardo Camps, de hecho, llegó a hablar ayer de que la Comunidad está a treinta puntos de Cantabria, la autonomía que mejor parada sale en el reparto. El Consell no resiste comparación alguna, negativa, por supuesto, con nadie. Por ejemplo, Cataluña y Andalucía recibirán, en términos absolutos, 3.855 y 3.130 millones, respectivamente, frente a los apenas 1.200 que llegarán a la Generalitat el próximo año, de acuerdo a los datos que ofrecieron ayer desde el Consell.
La situación no mejora si atendemos a la financiación per cápita. Todo lo contrario. Con el nuevo modelo, Cataluña recibirá nada menos que 534,67 euros por habitante por los 388, 36 de Andalucía y los apenas 245,64 que recibirá la Comunidad. El Gobierno alega, ante esas diferencias, que esas dos autonomías cuentan con competencias exclusivas mientras que el Consell, por contra, denuncia que no se ha tenido en cuenta ni el criterio de población -más de 200.000 valencianos quedan fuera del sistema al ajustarse el modelo a los datos del censo de 2007- ni tampoco la reivindicación del gasto de los desplazados sanitarios. De los últimos 2.000 millones en los que el Gobierno amplió el reparto económico para aumentar la asignación de Cataluña y Andalucía y así poder cerrar el acuerdo, la Comunidad no ingresará ni un sólo céntimo de euro.
Por contra, de aplicarse a la Generalitat que preside Francisco Camps, los mismos criterios que a catalanes y andaluces, el Consell debería ingresar unos 2.400 millones, aunque con unos 1.600 millones, cuatrocientos más que los que ofrece Zapatero a la Comunidad, el Ejecutivo valenciano se daría por satisfecho. Eso dejaría a la Comunidad en la media en la distribución per cápita. Los datos del reparto, en clave política, evidencian que Zapatero tiene claras sus prioridades: contentar a Cataluña y Andalucía, sus dos grandes bastiones electorales, y "cazar" votos que alivien su soledad en el Congreso. Pero también que, en estos momentos, la influencia del Gobierno de Francisco Camps es mínima para adoptar posiciones de fuerza frente a Moncloa que le permitan sacar tajada en las grandes negociaciones entre las diferentes autonomías.
En este escenario, a la Generalitat, como anunció el conseller Gerardo Camps, no le queda otra salida que liderar, junto al Gobierno de Esperanza Aguirre, la oposición al nuevo modelo. El responsable de Economía del Ejecutivo de Francisco Camps anunció ayer que la Comunidad se opondrá al nuevo modelo aunque, en todo caso, cogerá el dinero para no empeorar todavía más unas arcas vacías; con más de 15.000 millones de endeudamiento, incluidas las empresas públicas, tal y como certifica el Banco de España; y con más de 2.000 millones de euros pendientes de pago en facturas a proveedores. La Generalitat necesita el dinero, entre otras cosas, para financiar los planes contra la crisis económica.
"Desde la Generalitat no podemos apoyar un modelo que discrimina a los valencianos y es insolidario con la Comunidad", aseveró Gerardo Camps antes de de denunciar que "después de años de retrasos, el Gobierno demuestra estar actuando con prisas y premuras, dándonos apenas 72 horas para estudiar el modelo". El responsable de Economía del Consell se quejó de que la ministra Elena Salgado apenas ha mantenido tres encuentros con la administración autonómica. "El Gobierno ha mantenido a todas las comunidades autónomas pendientes del visto bueno de un partido minoritario -en referencia a los independentistas catalanes- que hoy se jactaba de haber conseguido un gran acuerdo para Cataluña después de plantar cara al Gobierno", señaló el vicepresidente Camps.
El Bloc e Iniciativa, los dos partidos de Compromís, criticaron el modelo. Enric Morera, diputado nacionalista, se quejó de que "nos pasará lo de siempre. Mande el PSOE o mande el PP, saldremos perjudicados". Mireia Mollà, de Iniciativa, atribuyó el ligero avance "al empuje de otras autonomías". EU reclamó una negociación "multilateral".