P. ROSTOLL
Un fallo judicial hecho público ayer avala por completo el testimonio de José Tomás, el sastre de Francisco Camps, cuya declaración primero ante el juez Baltasar Garzón y después ante el magistrado José Flors, instructor de la ramificación valenciana de la operación Gürtel, ha sido clave para poner al presidente de la Generalitat cerca del banquillo por un presunto delito de cohecho. La sentencia obliga a Forever Young, una de las dos tiendas en las que la trama de Correa habría comprado regalos en forma de trajes y ropa para Camps y otros tres imputados, a readmitir al sastre y concluye que la tienda falseaba facturas a petición de clientes importantes como Pablo Crespo, dirigente del PP en Galicia hasta 1999, número dos de Correa, fundador de Orange Market -la filial valenciana de la trama- y actualmente encarcelado. José Tomás siempre ha defendido ante el juez que Crespo era la persona que pagaba los trajes que se encargaban el jefe del Consell; su número dos en el PP, Ricardo Costa; el ex vicepresidente Víctor Campos; y el ex funcionario de Turismo, Rafael Betoret.
La resolución judicial desmonta por completo la tesis de la Generalitat de que José Tomás, atacado duramente desde el Consell cuando declaró en el TSJ, había sido despedido por haber falsificado las facturas. Es al revés, según la jueza. Forever Young debe readmitir al sastre de Camps y pagarle los atrasos o, de lo contrario, indemnizarle con 232.500 euros. Entre otras cosas, precisamente y junto al hecho de haber sido llamado a testificar por Baltasar Garzón, la tienda alegaba, como una de las causas del despido, que el modisto de Camps habría falsificado facturas. Eso no ha quedado probado.
Sí, por contra, dice la magistrada, que responsables de las tiendas dieron órdenes para que se falsificaran esas facturas -había operaciones que, incluso, realizaban las propias cajeras- no por el importe pero sí por el concepto -telas en vez de trajes- "a petición de dichos clientes importantes entre los que se encontraba Pablo Crespo" y que se abonaban "a cargo de sus empresas". En el auto con el que Garzón envía la investigación a Valencia, precisamente, cita una serie de facturas de telas pero que, en realidad, correspondían a parte de los trajes que las empresas de Correa, por orden de Pablo Crespo, habrían abonado como regalo para Camps y otros dirigentes del PP de la Comunidad. Ese mismo listado de facturas lo utiliza la firma de ropa como base para despedir al sastre: Forever Young sostenía que era José Tomás el que las falsificó mientras que el fallo apunta que fue la propia empresa a petición de Crespo y, en ningún caso, el modisto del jefe del Consell.
Esa misma versión de José Tomás también es esencial para fundamentar el auto de hace una semana del juez José Flors con el que descarta cerrar la investigación de la ramificación valenciana de la operación Gürtel y opta por seguir adelante el apreciar "indicios racionales" de un delito de cohecho. Mañana mismo, sin ir más lejos, se celebrará una vista previa con presencia de todas las partes. Del resultado de esa vista y de los recursos, depende, en gran medida, la decisión del magistrado de abrir juicio oral contra el jefe del Consell.
El sastre mostró su "satisfacción" y avisó a Camps de que "las mentiras tienen las patitas muy cortas". Calificó la sentencia de "contundente y machacadora" porque, dijo, demuestra que "siempre" ha dicho la verdad en relación con el caso Gürtel. "Los imputados en Valencia tendrán que admitir que recibieron regalos", dijo antes de reiterar que "ha apreciado" a Camps pero "no voy a mentir y cargar con una cosa que no es mía". "Estaré encantado de declarar como testigo de cargo", dijo Tomás, ante la posibilidad de un futuro juicio.