REDACCIÓN
Lejos de replegar velas con las anchoas, la alcaldesa de Valencia volvió ayer a la carga para afirmar que aceptarlas como regalo por parte del presidente del Gobierno encaja en el artículo 426 del Código Penal en el que se basa la imputación de Camps, por lo que instó a aplicarlo "con el mismo rasero a todos". Barberá agregó que esta comparación jurídica pone de manifiesto "la injusta barbaridad que está sufriendo Camps. En el auto no se ha probado que se haya regalado nada y lo que dice con toda claridad es que ese supuesto regalo no es a cambio de una adjudicación ni nada, por tanto, este caso es perfectamente comparable con cualquier otro regalo que una autoridad o funcionario reciba". Según la alcaldesa, en el Código Penal "no dice si el regalo tiene forma de traje o de anchoa o si vale un euro o diez mil".
El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, quien regala las anchoas, salió al quite ayer y aseguró que todos los años envía dos latas a Camps y al líder del PP, Mariano Rajoy, y que éstos siempre se lo agradecen diciendo que "están riquísimas". Además, recordó que el lunes se las regaló también al Rey, con motivo de un acto al que acudió a Madrid. "Y si no se las llevo, se enfada", agregó. Revilla consideró que "toda España está perpleja" por las declaraciones de Barberá porque él mantiene que existe diferencia "entre vestirse presuntamente de manera clandestina" e ir "con la bolsa en la mano" con las anchoas. Y le ha agradecido a Barberá que ahora haya sido ella la que promocione las anchoas de Cantabria porque, ha dicho, la alcaldesa de Valencia debe de "comer bien, por el aspecto que tiene, por lo que tiene valor que diga que son riquísimas. Gracias, Rita", apostilló el presidente de Cantabria que ha consechado críticas por esta última alusión . Sin embargo, el presidente del PP de Cantabria, Ignacio Diego, consideró que la alcaldesa de Valencia "ha estado desafortunada" aunque, dijo, "todos somos humanos".
Los diputados coinciden en que los políticos y cargos públicos diferencian perfectamente entre un regalo por cortesía o un cohecho, y por ello no ven necesario regular qué tipo de obsequios pueden aceptarse.