A. PRADO
El municipio barcelonés de Sabadell es el espejo en el que se quiere mirar el Ayuntamiento de Alicante en su lucha contra las pintadas no autorizadas, especialmente las "tags" o firmas, que ensucian fachadas y mobiliario urbano de la ciudad. La pasada semana técnicos municipales acudieron a Sabadell para conocer la iniciativa pionera emprendida por la Policía Municipal de esta localidad de 200.000 habitantes que, con la ayuda de un titulado en Grafología, ha podido relacionar a un grupo de cuatro personas con 90 denuncias por pintadas. La documentación con las pruebas se remitió al Juzgado y los presuntos autores están a la espera de juicio.
El cabo Xavier Gallego de la Policía de Sabadell, responsable de la investigación iniciada en 2007, señaló ayer a este diario que el origen reside en las denuncias de comerciantes por las pintadas en fachadas y vehículos que, junto a las cursadas por daños al mobiliario urbano y a inmuebles públicos, superaban el centenar. "La ciudad estaba inundada de pintadas y lo único que podíamos hacer era pillarles in fraganti e imputarles lo que hicieran en ese momento, sin posibilidad de denunciarles por otras pintadas anteriores. Se nos ocurrió extrapolar las técnicas grafológicas para cotejar los rasgos comunes, consultamos a un grafólogo titulado y a los fiscales para agrupar las denuncias en un solo proceso por daños a la propiedad. Hace medio año que se inició la instrucción y estamos a la espera de que se ordene la vista oral", explica Gallego, que añade que la Policía tiene una base de datos con las denuncias recogidas a pie de calle, la identificación de los autores pillados en el acto y la documentación de las pintadas, "y el grafólogo nos ha ayudado a hacer el informe para imputar unos grafittis a determinadas personas".
"La escritura -agrega- es una huella, una identificación personal, que se analiza a través de la caja, la pintura, la inclinación, la altura o el tipo de letra". El grupo al que se responsabiliza de 90 pintadas era uno de los más activos en Sabadell "y prácticamente ha quedado desactivado con el proceso judicial", señala Gallego, que asegura que las pintadas han disminuido considerablemente, "tiene un efecto disuasorio y se acaba con la sensación de impunidad, aunque seguimos recogiendo denuncias". El método aplicado es pionero en Europa, afirma el cabo, y varios municipios, como el alicantino, se han interesado en conocer los detalles.