Las funcionarias de la prisión de Valencia han puesto en marcha una plataforma para evitar que sus servicios se extiendan a los módulos de hombres, tal como contempla la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias. Entienden que su físico no es el apropiado para tratar con varones potencialmente conflictivos y temen que algunos colectivos, como el musulmán o el gitano, no asuman correctamente sus órdenes. Hasta ahora, mujeres y hombres sólo trabajaban con presos de su mismo género y, de hecho, hacían oposiciones por separado, siempre con menos plazas para las futuras trabajadoras al ser menor el porcentaje de internas.