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P. ROSTOLL La falta de ayuda de la Generalitat ha obligado a la Diputación a recurrir a un préstamo para poder financiar la fase final del emblemático auditorio provincial que la institución que preside Joaquín Ripoll construye en el alicantino Paseo de Campoamor. La corporación cerró ayer los detalles de un préstamo con Caja Murcia por valor de cinco millones de euros que le permitirá continuar con las obras en medio de los incumplimientos de la Generalitat que, hasta ahora, no ha puesto sobre la mesa ni un euro a pesar de haber firmado a finales de la pasada legislatura un protocolo de intenciones por el que se comprometía a financiar el 50% del coste de unas obras que salieron a licitación por valor de 37,1 millones.
Sin embargo, de momento, el Consell, a pesar de haberlo anunciado en varias ocasiones, ha incumplido de forma sistemática sus compromisos con la Diputación. Primero, Gerardo Camps anunció que la cantidad se entregaría con transferencias, luego que se financiaría a través de una empresa pública y, durante el pasado verano, fue el propio presidente de la Generalitat, Francisco Camps, durante una visita a las obras, el que aseguró que los fondos llegarían de forma inminente a las arcas de la corporación provincial. Nada de nada.
No es un secreto la delicada situación financiera de la administración autonómica, que registra el mayor volumen de endeudamiento en relación al PIB y el segundo, en términos absolutos, de todo el Estado con unos "número rojos" récord que se acercan a los 12.200 millones de euros -más de dos billones de las antiguas pesetas-, la mayor deuda de la historia de la Generalitat desde que se recuperó la autonomía hace tres décadas. Sin ir más lejos, el Consell, por ejemplo, espera un incremento de fondos del modelo de financiación autonómica para poder pagar los planes anticrisis. Así que, con esta coyuntura, parece difícil que el Consell pueda pagar a la Diputación no sólo su aportación al auditorio sino también la que adeuda por la gestión del Marq.
Pero la corporación provincial, apuntaron fuentes de Presidencia, está dispuesta a finalizar las obras sin demoras. ¿El motivo? Es la gran obra de este segundo mandato de Joaquín Ripoll y se terminará con o sin ayuda de la Generalitat. Por eso, ayer mismo, el presidente de la Diputación y la vicepresidenta y responsable de Hacienda, Mari Carmen Jiménez, firmaron el acuerdo con Caja Murcia para, señalaron textualmente desde la corporación provincial, conseguir un préstamo de 5 millones "con el fin de sufragar el auditorio provincial". También se acordaron operaciones de tesorería con otras tres entidades por unos 13 millones para poder afrontar los planes de obras provinciales.
La intención del presidente de la Diputación es que los trabajos, que se encuentran en una fase bastante avanzada, estén acabados enfre finales de 2009 y los primeros meses de 2010. Incluso, recientemente, como se recordará el máximo mandatario provincial llegó a un acuerdo con la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, para que la institución provincial se hiciera cargo, igualmente, de la urbanización de Campoamor, con la recuperación del antiguo paseo. Ni a pesar de ese acuerdo entre la Diputación y el consistorio alicantino -fraguado por Ripoll y Castedo dejando a un lado la lucha que mantienen por el control del PP-, el Consell se ha puesto al día en la transferencia de fondos comprometidos en su día pero que, sin embargo, siguen sin llegar hasta las arcas de la Diputación de Alicante.
La batalla del PP y las advertencias del PSPV
Es imposible desligar la falta de ayuda de la Generalitat a proyectos de la Diputación como el auditorio provincial o el Marq de la batalla interna del PP y del pulso entre Francisco Camps y Joaquín Ripoll. En los últimos presupuestos de la Generalitat, por ejemplo, la corporación provincial de Alicante, con Ripoll al mando y en pleno enfrentamiento entre ambos dirigentes, era la que menos dotaciones de fondos tenía previstas de las tres de la Comunidad. Mientras Camps colmaba de subvenciones a Fabra y Rus, presidentes de Castellón y Valencia y fieles aliados en el PP, la institución provincial alicantina quedaba en el furgón de cola de las aportaciones autonómicas. Lo lleva advirtiendo el PSPV desde que Ripoll desempolvó el antiguo proyecto elaborado en su día para los socialistas por Juan Antonio García Solera. Tanto con José Ayelo como portavoz de Cultura como con Antonio Amorós, los socialistas siempre han optado por abstenerse en este punto al no ver clara la posición del Consell.
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