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P. ROSTOLL Por cuarta vez consecutiva, el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, se enfrentó de nuevo en la sesión de control en las Cortes a los indicios que, según el juez Baltasar Garzón, le implican en la trama de corrupción desmantelada por el magistrado y que operaba en la Comunidad y Madrid. Tanto el socialista Ángel Luna como Mònica Oltra, de Compromís, dispararon, en esta ocasión, con toda su artillería pero, de momento, Camps aguanta. Y lo hizo cavando la trinchera en la que piensa defenderse en los próximos meses: "Estoy preparado para un ratito largo", apuntó el presidente para ejemplificar el largo recorrido judicial que le espera a un caso que está ahora pendiente de la decisión que tome el TSJ, tribunal al que Garzón ha remitido el sumario al estar implicados el presidente Camps y Ricardo Costa, ambos protegidos por su condición de parlamentarios.
La sesión de control al presidente de la Generalitat, como las anteriores, estaba perfectamente planificada desde los bancos del PP. Hubo aplausos para Costa, síndic en las Cortes y secretario regional del PP, al que Garzón acusa de haber recibido más de siete mil euros en trajes y ropa de una empresa que ha logrado millones de euros en contratas de la Generalitat y del partido; y también para Camps, del que el juez dice que recibió trajes por más de doce mil euros que fueron abonados por esa misma sociedad ligada a la red de corrupción de Francisco Correa. Costa, como es habitual, subió a la tribuna el primero. Con traje azul y corbata del mismo color aunque con unos detalles en blanco, el portavoz del PP preguntó a Camps por el agua para que que el jefe del Consell se luciera en la primera intervención.
A partir de ahí todo fue diferente, el presidente de la Generalitat, de traje y corbata oscura y sin dar de nuevo demasiadas explicaciones más allá de negar los hechos, tuvo que aguantar el chaparrón que le llegaba desde la tribuna. El socialista Ángel Luna reprochó nuevamente al jefe del Consell la "falta de explicaciones" que le convierte, dijo, en un "sospechoso sin coartada" y que, apuntó, lo hace "política y penalmente responsable de los hechos que le implica Garzón". "El auto es verosímil y concreto. Explique usted algo porque tiene muchos indicios en contra", insistió el portavoz parlamentario del PSPV.
Camps advirtió a Luna de que está "arrastrando a su grupo a lo peor" y, tras denunciar que con la "insidia" se está "traspasando una línea incomprensible", dijo tener las fuerzas suficientes, quizá consciente de lo que se le viene encima, para resistir. "Estoy preparado personal y políticamente para aguantar el ratito largo que queda", aseveró. El jefe del Consell dejó para Rambla la explicación de si asumirá responsabilidades o sus llamadas al sastre mientras era interrogado por Garzón. "Carroñeros" y "cuento" fueron dos de los argumentos que el vicepresidente utilizó para rebatir a los socialistas Ximo Puig y Cristina Moreno.
No se quedó ahí la cosa. El jefe del Consell tuvo que volver a la tribuna para hacer frente a Mònica Oltra, la síndica de Compromís, que se ha convertido en un auténtico azote para un Camps que cargó con dureza contra Oltra por los insultos que, dijo, está recibiendo. En todo caso, a pregunta de Enric Morera, el portavoz adjunto de Compromís, contestó con un rotundo "no" a una cuestión directa sobre si había recibido "un regalo en consideración de su función para la consecución de un acto no prohibido legalmente". "Todo esto se caerá por su propio peso, lo que pasa es que todo tiene unos tiempos y unos plazos, y ya le he dicho que queda un ratito largo", afirmó para insistir en que "al final" se evidenciará que "nada es cierto" y antes de que el PP amenazara con llevar al juzgado a la oposición. Por su parte, Mariano Rajoy volvió a respaldar ayer a Camps. "Me ha dicho que las acusaciones son falsas y yo le creo", defendió el líder del PP.
Los populares piden a Madrid que concrete la lectura de contadores
Mientras, el PP se vio obligado ayer a tratar de salvar la cara después de rechazar el miércoles en las Cortes la apertura de un expediente contra Iberdrola -competencia que corresponde a la administración autonómica- para que refacturen los recibos con cobros excesivos correspondientes al mes de enero. La decisión de las Cortes, tomada con los únicos votos de los populares, se produjo apenas 24 horas después de los elogios del presidente de la firma a Camps en pleno debate sobre la implicación del jefe del Consell en la trama de corrupción. El PP registró ayer una proposición no de ley en las Cortes, que se debatirá en las próximas semanas, en la que, directamente, le echan la culpa al Gobierno de Madrid. Los populares piden ahora al Ejecutivo de Rodríguez Zapatero que, "previa consulta a los gobiernos autonómicos, establezca de forma clara cuál debe ser la metodología en el nuevo sistema de facturación de la energía eléctrica para hacer el cálculo de los kilovatios consumidos en cada caso".
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