P. ROSTOLL
Apuerta cerrada, ante una cohorte de notables, el PP trató de diseñar ayer, durante la primera jornada de la convención que hoy se clausura en Alicante, un paquete de propuestas que servirán como alternativa a los populares para terminar de perfilar su discurso económico. En una crisis marcada por el fracaso del actual modelo, los expertos invitados por el PP a la sesión de trabajo mantuvieron, sin embargo, su apuesta por las recetas neocón y ultraliberales: contención del gasto público social, congelación de salarios, freno a las energías renovables o reducir el gasto de las autonomías. El diagnóstico fue casi unánime. Otra cosa muy diferente es hasta dónde está dispuesto el PP a llegar en la defensa de medidas profundamente impopulares en épocas de crisis como la que se vive actualmente.
De momento, durante la comparecencia que ofrecieron Javier Arenas, vicesecretario de Política Económica y Local del PP; y Cristóbal Montoro, responsable de Economía de la formación, los populares pasaron de puntillas sobre los discursos que se produjeron en la "intimidad" de los cargos populares. La línea de las intervenciones -ayer hablaron destacados especialistas económicas de la órbita conservadora como Jaime Requeijo, Manuel Lagares o Juan Velarde, entre otro- fue casi la misma: la actual política del Ejecutivo de Zapatero no va a facilitar una salida a la crisis. Todo lo contrario, según la opinión de los expertos que participaron en la convención popular.
La receta que, según ellos, tiene que asumir el PP debe apostar por la contención del gasto público, especialmente, en el área social. Hubo intervenciones, siempre a puerta cerrada, que cuestionaron la viabilidad del actual modelo sanitario y educativo público o de la gestión de la Seguridad Social; que apostaron por potenciar de nuevo la energía nuclear como base de la recuperación económica y que cargaron contra el excesivo nivel de gasto de las autonomías precisamente en un momento en el que está a debate el nuevo modelo de financiación para las comunidades.
Una de las intervenciones políticas más comentadas fue la del diputado Vicente Martínez-Pujalte, uno de los hombres de confianza de Zaplana en el Congreso durante la pasada legislatura. Pujalte, de alguna manera, consideró necesario que el PP sea capaz de lanzar sus propias recetas económicas y no verse arrastrado por el "keinesianismo ortodoxo" de Zapatero. La reflexión no es baladí y choca de plano con la política que, por ejemplo, está desplegando Francisco Camps en la Comunidad. Al reparto de obra pública municipal de Zapatero, Camps ha respondido con una distribución de ayudas a los ayuntamientos todavía mayor en una autonomía donde el gasto público ha generado una de las deudas más altas de todo el Estado.
Arenas y Montoro, en su comparecencia, pasaron por encima de todas esas cuestiones. El responsable de Economía del PP habló de una situación de "auténtica emergencia nacional" mientras que Arenas descartó que, en los próximos meses, los populares vayan a apoyar una huelga general como la que se ha llevado a cabo en Francia. Sin entrar en detalles, Arenas consideró que el PP debe emprender políticas "de austeridad, de reformas y de cambios en la fiscalidad, para impedir que todo el peso de la crisis caiga sobre las familias, las Pymes y los autónomos".
Ana Mato presenta a Joaquín Ripoll como "presidente provincial"
Una de las grandes incógnitas de la convención que el PP celebra durante los dos últimos días en Alicante era el trato que la cúpula de Génova iba a dispensar a Joaquín Ripoll, el candidato que venció a Camps y a Madrid en el último congreso provincial celebrado en diciembre en Orihuela. Ana Mato, la vicesecretaria de Organización del PP, ya habló hace semanas con Ripoll para felicitarle pese a las tres impugnaciones que ha tramitado el comité de conflictos. Ayer, Mato presentó al titular de la Diputación como el presidente provincial del PP. Joaquín Ripoll llegó a tarde al arranque de la convención. Venía procedente de Fitur. Y, finalmente, se le hizo un hueco, explicaron desde la dirección regional del PP, para que interviniera en la parte final de la sesión de trabajo. Hoy, sin embargo, no tendrá la palabra en la clausura.