F. J. B.
La compañía ferroviaria Renfe culminó el pasado lunes la renovación de los trenes que utiliza para cubrir diariamente el corredor Alicante-Madrid (más de un millón de pasajeros al año) con la incorporación de los modernos Talgo S-130 que, entre sus prestaciones, pueden circular, indistintamente, tanto por las líneas convencionales como por las de Alta Velocidad. De esta forma, Renfe podrá reducir en dos años entre treinta y cuarenta minutos el tiempo de viaje entre de la provincia a la capital de España, ya que los S-130 -conocidos popularmente como los patos por la forma de la locomotora- podrán circular a 250 kilómetros a la hora por los nuevos tramos de Alta Velocidad que estarán en servicio en la provincia de Albacete, lo que recortará el desplazamiento a las tres horas. Actualmente su velocidad punta es de 220 kilómetros a la hora por las vías convencionales actuales.
Los S-130 son trenes modernos, muy cómodos y con capacidad para transportar 300 pasajeros en composición normal. Renfe oferta 14 trenes "Alvia" directos al día entre Alicante y la estación de Chamartín con horarios competitivos que le han permitido, incluso, competir con las compañía aéreas.
Más rápida que Adif
Renfe ha demostrado que va más rápida que el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) en la carrera por acercar Alicante y Madrid en tren. Paradójicamente, ambas empresas públicas pertenecen al Ministerio de Fomento, pero mientras que la compañía que presta el servicio se encuentra en pleno proceso para renovar la flota, la sociedad que tiene construir el trazado del AVE se encuentra bloqueada en la entrada a Alicante -conflicto interno en Avant-, hasta el punto de que desde el pasado lunes todos los trenes que cubren la línea Alicante-Madrid pueden circular por tramos de Alta Velocidad, al contar con traviesa polivalente -prestación que le permite cambiar del ancho ibérico al internacional-.
Del S-130, Renfe ha adquirido 45 vehículos. Cada composición está formada por dos cabezas motrices de perfil aerodinámico -en forma de pato- y once vagones (236 plazas para turista y 63 en preferente). La butacas son reclinarles, tienen reposapiés y se pueden orientar al sentido de la marcha. Disponen también de toma de electricidad y cuentan con luces individuales de lectura, así como sistema de recepción de sonido y vídeo. Los trenes están construidos con una aleación ligera de aluminio, lo que permite aliviar el peso del convoy y ahorrar energía. Las cajas de los vagones son estancas para evitar molestias en los cambios de presión que se producen al atravesar túneles.