Efe/ EP, Barcelona
Cuatro niños, de entre 9 y 12 años, murieron ayer en Sant Boi de Llobregat (Barcelona) al derrumbarse parte del edificio donde entrenaban. Siete niños, uno de ellos en estado muy grave, fueron trasladados al Hospital Sant Joan de Déu, mientras que los dos monitores que los custodiaban fueron atendidos por heridas de diversa consideración en el hospital de Bellvitge. En el accidente, que se produjo sobre las 11.15 horas de la mañana, resultaron heridas otras nueve personas, entre ellas dos monitores deportivos. De esta manera, el temporal se ha cobrado desde el pasado viernes un total de 12 víctimas mortales en toda España.
La mayor cifra de víctimas se dio en Sant Boi de Llobregat. Los niños, de entre nueve y doce años, habían acudido al campo de béisbol a entrenar como cada sábado y, debido al fuerte temporal de viento, sus entrenadores decidieron que unos cuantos entrenaran en el túnel de bateo de la instalación deportiva mientras otros lo hacían en el gimnasio.Todos los niños muertos y los heridos se encontraban en el túnel de bateo. El fuerte viento levantó el tejado de la instalación, que quedó encajada en la parte alta del campo de béisbol, y causó el derrumbe posterior de varias paredes de la misma, atrapando bajo los escombros a 13 personas.
Momentos de tensión
Instantes después del derrumbe, y alertados por el fuerte ruido, fueron los vecinos de este humilde barrio de Sant Boi los que llegaron en primer lugar para socorrer a las víctimas. Así, consiguieron sacar de entre las ruinas de la instalación a cinco o seis niños que, según testigos presenciales, "estaban muy mal". Los bomberos tardaron 45 minutos en rescatar a los heridos. Numerosos equipos de emergen?cia se desplazaron hasta el lugar del suceso, al que acudieron también muchos padres angustiados para conocer la situación de sus hijos.
El alcalde de Sant Boi de Llobregat, Jaume Bosch, explicó ayer a la Cadena Ser las causas del derrumbe: "Eran vientos huracanados como jamás había visto. El viento levantó la cubierta y se ha caído una pared lateral. Pero el campo estaba en perfectas condiciones", aseguró.
Más víctimas
Las fuertes rachas de viento provocaron un reguero de víctimas. Así, un sargento de la Guardia Civil de Tráfico falleció en la madrugada del sábado tras caerle un árbol encima en la localidad de Burela (Lugo), mientras ayudaba a limpiar la calzada de los restos de otro árbol derribado. Mientras, en Ourense, un anciano octogenario murió calcinado en su hogar, ya que el vendaval impidió a los servicios de emergencia llegar a tiempo para salvarle de las llamas. En las costas gallegas también llegó el drama en forma de una nueva muerte. Uno de los seis tripulantes que fueron evacuados del buque Braga a setenta millas del noroeste de A Coruña falleció ayer, según indicaron fuentes sanitarias.
Además, dos hombres murieron en Cataluña a causa de caídas de árboles, el primero en La Palma de Cervelló, y el segundo en Abrera. Con lo que desde el pasado viernes han muerto sólo en Cataluña siete personas.
La última víctima del vendaval se produjo en el municipio burgalés de Hontoria de Valdearados, donde una mujer de 73 años murió al caerle una puerta debido a las fuertes rachas de viento.