PÉREZ GIL
Tres heridos, dos de ellos graves, es el resultado de la potente explosión que se produjo al mediodía de ayer en una empresa de pirotecnia situada en el recóndito paraje de Les Saleretes, en el municipio de Campo de Mirra, comarca del Alto Vinalopó. Pasaban diez minutos de las doce del mediodía cuando el almacén de la fábrica Pirotecnia Asensi explosionaba con tres personas dentro por causas que se desconocen, pero que ya han comenzado a ser investigadas por los Tedax de la Guardia Civil.
En el momento del suceso se encontraban en la nave el matrimonio propietario del negocio y una amiga del hijo, de 29 años, que fue trasladada en una ambulancia SVB al Hospital General de Elda ingresando en Urgencias con quemaduras leves, problemas respiratorios por inhalación de humo, varias contusiones y una fuerte crisis de ansiedad.
Sin embargo ha sido la esposa del dueño, de 53 años, la que se ha llevado la peor parte. Permanece ingresada en la unidad de quemados del Hospital General de Alicante con quemaduras de segundo y tercer grado en el 5% de su cuerpo, principalmente en manos, abdomen y rostro. Su marido, Amadeo Asensi, de 61 años, también fue trasladado en ambulancia al mismo centro hospitalario. Presentaba fractura en una pierna y varios traumatismos. En ambos casos el pronóstico facilitado por el personal sanitario que los atendió era de "grave funcional", por lo que no se teme por sus vidas.
Los bomberos desplegaron un importante dispositivo de medios técnicos y humanos ante la posibilidad de que la explosión hubiera tenido consecuencias mucho más graves de las que finalmente tuvo. Bajo las órdenes de Amancio Guerrero, suboficial jefe del Área Operativa del Vinalopó, se desplazaron a la zona cuatro vehículos de Elda y Villena con diez bomberos. En ese momento el almacén estaba ardiendo pero las víctimas ya se encontraban fuera de peligro y estaban siendo atendidas por los profesionales del Samu. Los bomberos comenzaron a extinguir las llamas para evitar que pudieran afectar a las casetas donde se trabaja con el material pirotécnico. En ese momento se produjo una repentina y violenta deflagración, esta vez a consecuencia de las cajas de petardos "chinos" apiladas en la nave. La explosión reventó una pared y el techo, por lo que los servicios de extinción tuvieron que retroceder a un perímetro de seguridad mientras el material acumulado, varias decenas de kilos de pólvora según apuntaron algunas fuentes, generaba nuevas explosiones de forma intermitente aunque de menor magnitud. Treinta minutos después los bomberos tenían controlado el incendio, que terminó arrasando 1.500 metros cuadrados de la industria donde se hallaba el almacén, un pequeño taller, el patio y una oficina que no ardió pero que quedó destruida por la onda expansiva.
Mientras los bomberos continuaban con sus tareas llegó el hijo de los propietarios. Estaba muy alterado, no paraba de llamar por el móvil para interesarse por el estado de sus familiares y rompió a llorar cuando un amigo se abrazó a él. "No tengo ni la menor idea de lo que ha podido ocurrir. Lo único que sé es que llevamos toda la vida trabajando para que en un segundo todo se venga abajo. Estaban sacando unas cajas para un pedido y ha debido de pasar algo", indicó muy nervioso mientras pedía a los cámaras de televisión que no se acercaran al recinto para grabar.
Patrullas de la Guardia Civil, Policía Judicial, Policía Local, Policía Autonómica y vigilantes medioambientales acudieron también a la Pirotecnia Asensi tan pronto como recibieron el aviso de emergencia. Entre los agentes se encontraba el capitán de la Primera Compañía de la Guardia Civil de Ibi y el teniente del cuartel de Villena. Una vez apagados los rescoldos los bomberos regresaron a sus parques a las cuatro de la tarde y entonces comenzó la labor de los Tedax, los técnicos especialistas en desactivación de artefactos explosivos de la Guardia Civil desplazados desde Alicante. A ellos les corresponde aclarar ahora las muchas dudas que ha generado el suceso. Según indicaron algunas de las personas que acudieron a la zona tras el fuerte estruendo, en el momento de la explosión los heridos se encontraban en una dependencia situada junto al almacén donde podrían estar preparando algo de comida. Se trata, en cualquier caso, de un dato sin confirmación oficial al igual que ocurre con las informaciones que apuntan a que la deflagración tuvo su origen en la manipulación de algún tipo de material explosivo.
El alcalde de Campo de Mirra, Ramón Salvador Alfaro, se encontraba en Villena realizando gestiones cuando fue informado de lo ocurrido. Tras acudir rápidamente al cuartel de la Guardia Civil de Villena se dirigió a la pirotecnia junto al comandante de puesto. Una vez allí habló unos minutos con el hijo de los dueños y se felicitó de que, a pesar de la violencia de la explosión, que llegó a desplazar numerosas placas metálicas del techo a decenas de metros de distancia, no haya habido que lamentar pérdidas humanas. En este sentido recordó que en estas mismas instalaciones, que han cambiado de dueño tres veces, se han producido desde 1975 cuatro accidentes con un balance de dos muertos y una decena de heridos. De aspectos administrativos o legales sobre la actividad de este negocio el alcalde ha preferido no hablar hasta tener un conocimiento "más detallado". "En estos momentos lo único que me preocupa es que los heridos mejoren y también debemos dar tiempo a los investigadores para que aclaren lo sucedido", indicó Ramón Salvador a este diario mientras su móvil no paraba de sonar.