N. I.
El procesado, un hombre de 26 años, ha sido denunciado por la víctima, a la que tan solo conoce de vista, en otras cuatro ocasiones por acosarla.
A raíz de estas denuncias se establecieron diferentes órdenes de alejamiento que el acusado ha pasado por alto, la última el pasado domingo cuando saltó la verja de la urbanización en la que reside la afectada en San Vicente. En el juicio rápido celebrado ayer, el imputado admitió lo sucedido, así como la imposición de una multa de un año a razón de 4 euros por día.
La familia de la joven expresó su preocupación ya que la conducta del procesado, que cuanta con una anterior condena, se repite desde hace más de un año. El joven comenzó a perseguir a la chica, de 26 años de edad, "llamando al telefonillo de su casa y diciendo que ella tenía que ser para él". Los padres de la joven afirman que por culpa de esta situación su hija no puede hacer una vida normal, ya que "no se atreve ni a salir sola a la calle".
La víctima, que dispone de un teléfono con alarma como el que se tienen las maltratadas, para alertar a las Fuerzas de Seguridad si el acusado se aproxima a ella, no puede, sin embargo, contar con el respaldo de la legislación que protege a las mujeres víctimas de malos tratos ya que, como un juez recogió en una sentencia anterior por este mismo caso, "el acusado y la denunciante no son matrimonio, ni pareja de hecho, ni novios".