REPORTAJE. INICIATIVAS LABORALES
ÁFRICA PRADO
Roque Cañizares es párroco en la iglesia Nuestra Señora de los Desamparados de Colonia Requena, el barrio con mayor proporción de inmigrantes de la ciudad y con una de las tasas de paro más elevadas. Con este binomio, y viendo la realidad que se acerca a la parroquia cada día en busca de ayuda -el 90% mujeres, muchas de ellas inmigrantes pero cada vez más españolas, y sin trabajo- Cañizares echó mano de sus contactos cuando fue cura en la parroquia de San Pedro de la playa de San Juan y decidió unir fuerzas entre los que menos tienen y los que más pueden tener. Fruto de ello nació a mediados de 2007 el proyecto de inserción laboral con mujeres de la zona norte "Currelando se currela", a través del cual se han formado más de un centenar de mujeres en el área del servicio doméstico y han encontrado trabajo cerca de cincuenta de ellas.
"Nos empezamos a coordinar con la playa de San Juan porque allí había familias que necesitaban trabajadoras, sobre todo en verano, y nosotros las poníamos en contacto con las mujeres de aquí, pero nos dimos cuenta de que no podíamos dar la cara por ellas sólo dándoles un teléfono y empezamos a hacer los cursos de formación y una mediación entre empleador y empleada", explica Roque Cañizares, que señala haber realizado 12 talleres ya en el barrio de quince días de duración, que abarcan cocina española y manipulación de alimentos, cuidado de ancianos y niños, limpieza y planchado y asesoramiento jurídico en extranjería.
Subvencionado este año pasado por la CAM, La Caixa y la Concejalía de Acción Social, el proyecto cuenta con tres personas contratadas -un trabajador social y dos monitoras- y una veintena de voluntarias del barrio que ejercen un papel fundamental en los cursos. "Ellas son las que dan los cursos de cocina y de limpieza y eso ayuda mucho también a que conozcan por su nombre a las mujeres inmigrantes del barrio y cambia bastante su modo de pensar y de aceptar a la inmigración", apunta Roque, que añade que las clases prácticas de limpieza del hogar se realizan en viviendas de personas mayores de los barrios de la demarcación parroquial -Juan XXIII, Colonia Requena y Plaza de Orán- que están solas o enfermas, con escasez de recursos y que no tengan cubierta esa actividad por los servicios sociales, a las que acompañan las voluntarias. Las clases de cocina se imparten en las casas de las vecinas "y acabamos juntándonos cada día 25 personas a comer", indica el párroco, que añade que también hay un servicio de guardería durante los cursos.
Sin embargo, la clave está en el seguimiento de las alumnas y en la mediación ante sus contratadores, a quienes asesoran sobre las condiciones laborales de las empleadas e intervienen en caso de que haya algún problema. "Por la parroquia de San Pedro han pasado cientos de chicas y los problemas que me han dado los puedo contar con los dedos de una mano, y todas siguen con los mismos trabajos", apunta Conchi San José, la responsable de la bolsa de empleo en la iglesia de la playa de San Juan, que señala que la crisis también se nota en la zona de playas "y ahora ya no se pagan las horas tan bien como antes".
En el proyecto se impone el boca a boca y en estos momentos hay 120 mujeres en la bolsa de empleo, apunta Roque Cañizares, que ahora lanzará una campaña informativa en farmacias y centros de salud para atraer a potenciales contratadores.