PERE ROSTOLL
Las próximas elecciones al Parlamento Europeo, que se celebrarán en junio, no serán un amistoso. Al menos para Francisco Camps. El jefe del Consell tiene previsto implicarse al máximo en la campaña con un triple objetivo: mantener un respaldo superior al 50% de los votos; distanciar a los socialistas en más de ocho puntos y alrededor de 200.000 votos, es decir, dejarlos con peor resultado que el de los comicios a Bruselas de 2004; y demostrar, de esa manera, que el cambio de liderazgo del PSPV, con la llegada de Jorge Alarte, a dos años de las autonómicas, no ha generado ilusión entre la ciudadanía. Esta es la estrategia del PP.
En el ecuador del mandato autonómico y municipal, los populares valencianos quieren convertir las Europeas en un ensayo general para el último domingo de mayo de 2011. No habrá más posibilidades de probar la maquinaria electoral del PPCV antes de las autonómicas y municipales. De ahí el empeño de Camps en una campaña que coordinará el vicepresidente Vicente Rambla, como ya ocurrió en los comicios a las Cortes Valencianas de 2007. Hoy mismo, de hecho, se constituirá el comité de campaña. Con un peso pesado al frente de las Europeas, el jefe del Consell se ha marcado objetivos ambiciosos para mantener la senda de amplias victorias electorales que el PP mantiene en la Comunidad desde las elecciones generales de 1993.
Hace cinco años, en los comicios al Parlamento Europeo, los populares lograron también vencer de forma cómoda a los socialistas, que llegaban crecidos después de que, tres meses antes, Zapatero hubiera alcanzado la Moncloa con una distancia mínima en la Comunidad de unos cuatro puntos a favor del PP. Sin embargo, en las Europeas, con una alta abstención -casi el 50% del electorado no acudió a las urnas- la distancia se volvió a disparar a 7,6 puntos y 134.000 votos. Las diferencias fueron mayores en la provincia de Alicante donde se registró una brecha de casi once puntos entre populares y socialistas.
El objetivo de Francisco Camps es tratar de desacreditar el liderazgo de Alarte en lo que el PP considera que es el último test antes de los comicios autonómicos. La dirección regional del PP quiere aprovechar para movilizar a las bases y a cuadros locales. Esta misma semana, el secretario regional, Ricardo Costa, y el vicesecretario de Organización, David Serra, iniciaron una nueva ronda de reuniones en todas las comarcas para mantener activada la maquinaria de la formación.
Los datos del PP apuntan a un deterioro todavía mayor de la situación económica y a una alta abstención de los votantes socialistas en la Comunidad. Eso les facilitaría su objetivo de conseguir uno de cada dos votos que se emitan en las Europeas en la Comunidad, alejar a los socialistas a una diferencia superior a los 7,6% con los que ganaron hace cinco años y, sobre todo, debilitar el liderazgo de Alarte para 2011.