A. FERNÁNDEZ
Entre la dureza de esa estadística, por lo menos, se esconde un dato positivo, el de Alicante. Porque en un año se ha reducido a la mitad el número de muertes. En 2007 fueron seis, mientras que 2008 se ha cerrado con tres.
La coordinadora de la Unidad para la Lucha contra la Violencia Doméstica en Alicante, Antonia Graells, considera "positivos" los datos de la provincia, aunque mantiene la esperanza de que en el futuro la cifra que más se repita todos los años sea cero. "Se ha trabajado bastante y las maltratadas han presentado muchas más denuncias porque sienten que tienen más cobertura que antes. Además, muchas mujeres le han perdido el miedo a su agresor y han decidido dar un paso al frente", agregó.
Graells avanzó además que hasta el 24 de noviembre (últimos datos disponibles) se presentaron 1.680 denuncias en la provincia relacionadas con la violencia de género. Estos datos no se pueden comparar con los de años anteriores debido a que en septiembre de 2007 se instauró un nuevo programa informático que abarca con exactitud las denuncias, según matizó la responsable socialista.
Las tres muertes registradas en Alicante se produjeron el 5 de enero en Torrevieja, el 22 de marzo en Xixona, y el 10 de abril en Pilar de la Horadada. En el primer caso el agresor se entregó, mientras que en los otros dos fueron las fuerzas de seguridad los que detuvieron a los asesinos.