MANUEL DOPAZO
Las obras de restauración del antiguo hotel Palas para destinarlo a nueva sede oficial de la Cámara de Comercio está previsto que concluyan en abril próximo, tras más de cuatro años de unas problemáticas obras que han llegado a estar paralizadas más de un año. Fuentes relacionadas con la institución cameral dan por seguro que el inmueble se podrá inaugurar este verano, antes de las vacaciones de agosto. De esta forma, el actual edificio que ocupa la Cámara, en la calle San Fernando, pasará al Ayuntamiento, su actual propietario, que lo destinará, previsiblemente, a sede de Recursos Humanos.
Ni las predicciones más pesimistas auguraban que las obras de reconstrucción del antiguo Hotel Palas iban a demorarse más de cuatro años y a provocar incluso un abierto enfrentamiento entre la Cámara de Comercio y la Administración autonómica que ha terminado en los tribunales de justicia. Finalmente, la tozudez de Antonio Fernández Valenzuela, que se ha mantenido firme en su decisión de dotar a la institución empresarial de una sede emblemática, va a concluir con final feliz, pese a que ha habido momentos en los que tal cosa parecía imposible.
Actualmente, las obras están ya tan avanzadas que ya no es aventurado anunciar que concluirán esta primavera. Así lo aseguran fuentes de la Cámara. Acto seguido se procederá a amueblarlo y a ponerlo a punto para su inauguración, cosa que se tiene previsto llevar a cabo unas semanas más tarde, antes de que comiencen las vacaciones de agosto. De esta forma se consumará el traslado desde el edificio actual de la calle San Fernando hasta el histórico inmueble de la plaza de la Puerta del Mar.
Si como se espera no surgen más contratiempos, la reconstrucción y rehabilitación del antiguo hotel Palas habrá durado prácticamente cuatro años y medio, lo que representa el doble de las previsiones más pesimistas del presidente de la Cámara, quien cuando comenzaron las obras ya empezó a barruntar las dificultades y en declaraciones a este periódico indicaba que los 20 meses del plazo inicial de los trabajos se iban a prolongar no menos de 30 meses.
La causa principal de tan enorme retraso fue la decisión de la Conselleria de Cultura, a finales de 2005, de ordenar la paralización cautelar de las obras para proceder a una excavación arqueológica más profunda, ante la existencia de informes de técnicos de la Conselleria que preveían la posibilidad de existencia de restos arqueológicos relevantes. Unos informes que contrastaban con el efectuado por el arqueólogo municipal, que lo descartaba. Es verdad que aparecieron restos en las excavaciones pero nada se ha informado de que fueran lo relevantes que se preveían.
Esta circunstancia provocó no sólo la paralización de los trabajos de reconstrucción del Palas durante un año, sino también un enfrentamiento entre la Cámara y la Conselleria de Cultura que concluyó con un contencioso ante los tribunales interpuesto por Valenzuela. Durante tan larga paralización cundió tal desolación que hasta el Ayuntamiento propuso a la Cámara comprarle el Palas, pero Valenzuela se negó a dar marcha atrás.
La conflictiva obra tuvo otras incidencias que contribuyeron a complicarla y a prolongar su ejecución, tales como la aparición de aguas subterráneas y hasta el cierre al tráfico de la calle Gravina durante más de dos años por el peligro de desprendimientos, todas ellas hoy felizmente superadas.