REPORTAJE. PROTECCIÓN ECOLÓGICA DEL MEDITERRÁNEO
V. M. R.
Recuperar un pulmón marino. Esto es lo que está consiguiendo la Conselleria de Medio Ambiente desde que hace cinco años instalara en distintas zonas de Serra Gelada veinte boyas ecológicas que han permitido reducir el daño que los pilotos de embarcaciones náuticas provocan en la posidonia al amarrar sus naves en la zona. En concreto, un estudio del Institut d'Ecologia Litoral concluye que la densidad, la cobertura de pradera y la superficie de mata muerta en la zona de fondeo donde están instaladas las boyas se mantienen sin cambios.
El trabajo de campo realizado analiza muestras de siete puntos diferentes, de los que tres pertenecen a la zona Garbi de la isla de Benidorm, dos de la Cala de la Mina en Alfàs del Pi y otras dos en Illa Mitjana de Benidorm. Del impacto, el estudio también revela que esta técnica incluso "en la zona de fondeo de la isla de Benidorm la cobertura de pradera ha aumentado en las tres estaciones, mientras que el porcentaje de mata muerta permanece igual".
El seguimiento realizado por el Institut d'Ecologia Litoral compara la situación desde 2003, antes de que se implantara el sistema de boya, y 2008. Con este recurso que no usa bloques de hormigón y que se fija al fondo marino por medio de sencillas estructuras que apenas alteran la posidonia se ha reducido el daño ecológico que produce el turista náutico al echar el ancla, ya que minimiza su roce con la pradera natural.
Desde un punto de vista ecológico se ha mantenido y mejorado el hábitat de cerca de 1.200 hectáreas de praderas de posidonia existentes en Sierra Gelada con más de 400 especies de plantas y mil animales. Esta vegetación es, además, el gran pulmón del Mediterráneo al generar entre cuatro y veinte litros de oxígeno cada día por metro cuadrado, generando una de las fuentes de oxígeno más importantes de este mar.