VICTORIA BUENO
La Universidad de Alicante se ha puesto las pilas y mientras los alumnos integrados en la Asamblea de Estudiantes siguen presionando contra la reforma que viene acordada en el Plan Bolonia, los siete centros del Campus -cinco facultades y dos escuelas universitarias- han avanzado significativamente en sus deberes por reconvertir las actuales carreras en grados para cumplir las premisas que actualizan el actual sistema para homologarlo al europeo.
El principal escollo con que se enfrentaban aquellos centros con escaso número de alumnos en algunas de sus carreras -no resultan rentables para la reforma y corren el peligro de desaparecer- lo han salvado en el Campus agrupando varias titulaciones, de modo que mantendrán su denominación una vez reconvertidos a grados pero compartirán contenidos durante los dos primeros años de carrera o bien el primer semestre, según los casos.
Así es como lo están resolviendo en la Facultad de Letras y en la misma dirección trabajan en la Facultad de Ciencias. Las cinco filologías siguen de este modo adelante, como también las titulaciones de Geografía e Historia y confían en que Humanidades se vincule igualmente en cuanto la Junta de centro prevista la semana próxima de su visto bueno. La intención del centro es que todas estas carreras cuenten con un tronco común de créditos los dos primeros años para poner el acento en la especialización de cada una de ellas en los dos siguientes.
Lo más complicado en estos casos será "ajustar los horarios" par esos dos primeros años de carrera porque todos los estudiantes que se matriculen en cualquiera de las cinco filologías, Geografía, Historia y muy probablemente Humanidades compartirán las clases. No obstante se considera que el sistema elegido beneficiará a los alumnos porque por ejemplo en el caso de Geografía y de Historia su principal salidas laboral hoy por hoy son las clases de Secundaria y de esta forma dominarán ambas especialidades.
Frente a lo que pueda parecer en un principio este modelo no tiene por qué implicar la pérdida de profesorado tampoco, según explican en los centros, porque el incremento de las prácticas y la reducción de alumnos por clase "pueden contribuir a mantener toda la plantilla, quizá lo que se resientan sean los nuevos contratos".
Ciencias sigue este mismo sistema y trabaja contenidos comunes para cada dos de sus actuales titulaciones de forma que aproximadamente el 40% de cada carrera se comparta con la otra durante el primer año a excepción de Óptica que sigue independiente aunque también incluirá una cultura básica en Ciencias. Se agruparán si así lo acuerda la facultad Biología y Ciencias del Mar, Químicas y Geología y, finalmente, Matemáticas con Física en el caso de que esta última carrera consiga incorporarse al centro, que ya la ha pedido. "Esto facilitará la movilidad de los estudiantes entre los distintos títulos porque tendrán una base común", señalaron.
Económicas, Derecho y Educación no tienen problema alguno con el número de alumnos, de hecho este curso ha sido el primero en el que la Facultad de Derecho ha tenido lista de espera. La traba con la que trabajan es la reducción de créditos, aunque esperan compensar este caso de Derecho con los de las actuales diplomaturas que suman un año y Criminología con dos más y que además serán más multidisciplinares. Esta facultad está pendiente del master en Abogacía como la de Educación del de Secundaria. Este otro centro agrupa sus cinco magisterios en dos, dejando los demás como menciones y de entrada consideran un hándicap la reducción de créditos para las especialidades.
Al igual que Económicas, todos ellos llevarán la futura estructura de sus grados para la aprobación de sus respectivas juntas a la vuelta de vacaciones.