N. IGLESIAS
La Fiscalía de Menores de Alicante ha detectado un aumento del número de casos de malos tratos entre parejas adolescentes. La violencia en el ámbito familiar, categoría en la que se incluyen este tipo de agresiones, registra así unas cifras preocupantes que cerrarán el año por encima de los trescientos procedimientos abordados en los tres juzgados de menores con los que cuenta la provincia.
A punto de cerrar el balance de 2008, los representantes del Ministerio Fiscal explican que en el caso de la violencia entre parejas menores, más allá de las cifras lo que preocupa es "la pérdida de identidad y de valores" que evidencian los adolescentes.
La situación es especialmente delicada entre los jóvenes, ya que a través de las evaluaciones se ha constatado un retroceso en la concepción de principios básicos como el de igualdad, así como "una fuerte dependencia de sus parejas".
Los especialistas sostienen que estas chicas carecen de "perspectivas de futuro y centran sus preocupaciones en aspectos como la estética, al conceder una importancia vital al físico. Una condición que interiorizan como elemento necesario para conseguir tener una pareja, porque quien no la tiene no vale nada", explican.
A estas barreras se suma un incremento de la agresividad en sus conductas y en sus relaciones tanto con el resto de compañeros como en su núcleo familiar, ya que en la mayoría de los casos cuando "aparece un foco de violencia no se limita a una sola parcela sino que se extiende a todas las demás".
Las estadísticas de la Fiscalía reflejan, además que son los jóvenes de edades comprendidas entre los 16 y 18 años los que protagonizan la mayor parte de los episodios de agresividad en el núcleo familiar que llegan a la Fiscalía de Alicante (152 asuntos atendidos).
La radiografía expone, por contra, ciertos avances en la franja de edad correspondiente a los más pequeños -menores de 14 años- con una reducción en el número de expedientes que llegan a los juzgados, al pasar de un total de 25 procedimientos tratados en 2007 a 9 en lo que llevamos de ejercicio.
Reconducir las conductas
Una vez los asuntos abandonan la vía judicial, los menores con problemas de agresividad participan en diferentes programas para ayudarles a reconducir sus conductas. En estos proyectos colaboran entidades como Nazaret o el Servicio de Atención a la Familia (SAF) dependiente de la Diputación en los que psicólogos y asistentes sociales evalúan a los chicos y realizan diferentes encuentros con ellos y sus familias para que puedan superar sus comportamientos violentos.
Fuentes del Centro Nazaret afirman que en la actualidad están tratando un mayor número de actuaciones relacionadas con la agresividad en menores de edad hacia familiares o parejas y corroboran una "acusada pérdida de referentes y valores". Un problema que, según relatan, afecta cada vez más a familias de clase media-alta, en las que la desatención hacia los hijos en aspectos como la "imposición de una disciplina, en muchos casos por las ausencias prolongadas de los padres en el hogar, han derivado en unos adolescente que están fuera de control".