J. A. R.
Los padres de la pequeña que ha originado la investigación la llevaron a Urgencias del Hospital Perpetuo Socorro de Alicante el pasado sábado 15 de noviembre, ya que la niña, de cuatro años, había empezado a contarles el día anterior que en el centro educativo en el que está matriculada en El Campello sufría tocamientos. La pediatra que la examinó no halló indicios físicos de abusos durante la exploración a la que la sometió, pero dejó constancia de lo que decía la pequeña y de su preocupación por los hechos que relataba.
La menor explicó a sus padres y posteriormente a la pediatra que durante la hora del comedor varios niños se iban con el monitor "a jugar a tocar el pirulo", algo que a ella no le gustaba ya que le "hacía daño".
Al no querer jugar afirmó que quedaba castigada, por lo que finalmente tuvo que participar en dicho juego. Ante estos comentarios la pediatra instó a los progenitores a que acudieran a la dirección del centro educativo y a la Policía para dar parte de unos posibles abusos sexuales sobre la niña.
Fue el lunes 17, ocho días antes de las detenciones, cuando informaron de los hechos a la dirección del centro y se presentaron en el retén de la Policía Local de El Campello. Allí, al contar lo que sucedía, les explicaron que una denuncia sobre tales hechos debían presentarla en el cuartel de la Guardia Civil de la localidad, donde formalizaron el escrito que advertía de supuestos abusos sexuales en el centro educativo Rafael Altamira.
Tras estas informaciones el Instituto Armado realizó el jueves 20 de noviembre una visita a la sede de la empresa responsable del catering en el colegio, ubicada en el centro de Alicante. Allí requirieron información general sobre los trabajadores que estaban destinados al centro educativo en cuestión, sin informar a la empresa del motivo de la consulta, según explicaron fuentes de la mercantil.
Vigilancia
Tras facilitarles los datos solicitados la empresa reforzó el control sobre los trabajadores del Rafael Altamira, para comprobar qué pasaba, sin que se detectara nada anormal hasta que el pasado martes les comunicaron desde el colegio de las detenciones de cuatro de sus empleados.