F. J. B.
Los efectos de la crisis económica van por barrios y, dentro de la atonía general que atraviesa el sector, hay promotores que siguen vendiendo a buen precio y sin problemas las viviendas más caras del parque construido. Los clientes son compradores, españoles y extranjeros, que pagan sin problemas cantidades de 500.000 euros en adelante y no tienen problemas de crédito, según apuntaron desde Provia.
Muchos de estos compradores se ajustan al perfil del inversor que ha huido de la Bolsa y ha depositado sus esperanzas en el ladrillo, mucho más seguro a la hora de invertir, aunque las rentas se recojan a más largo plazo.
El segmento del lujo funciona tanto a nivel de viviendas nuevas como unifamiliares -chalets- repartidas por toda la franja litoral, que han encontrado en los inversores rusos clientes seguros y que pagan lo que se les pida, algunos al contado.
La vivienda dirigida al comprador de una segunda residencia en la Costa Blanca ha supuesto tradicionalmente una fuente potente de ingresos para el sector inmobiliario alicantino. La crisis también la sacude, el comprador medio ha desaparecido, pero áticos frente al mar, chalets y villas, se venden sin problemas.