S. E. / M. D.
Hemos visitado la Plaza de Toros y al ver el castillo desde abajo nos hemos animado a subir. Las vistas de la bahía son maravillosas, pero lo que es el monumento nos ha decepcionado", aseguró ayer Nuria Araya, una turista chilena que, junto a su compañero alemán, eran las únicas dos personas a las que se podía ver dentro del conjunto arquitectónico. No es para menos, pues las pintadas, la suciedad y el mal estado de la fortaleza no son, precisamente, ningún atractivo turístico. Al abandono se une ahora la constatación del riesgo de derrumbes en San Fernando, como revela un informe encargado por el Ayuntamiento a una empresa especializada.
"Esperamos que, de una vez por todas, se arreglen las grietas y desperfectos en el castillo porque venimos denunciando su deterioro desde hace tiempo y no se ha hecho nada", asegura la presidenta de la Asociación de Vecinos Franciscanos Oliveretes, Pilar Pérez, quien advierte del riesgo que corren los residentes en las viviendas ubicadas en la ladera de la fortaleza.
El estudio en cuestión, realizado por el instituto Técnico de la Construcción (ITC), propone varias actuaciones para eliminar los riesgos a través de un recalce de los tramos de muralla en mal estado para estabilizarla, la reconstrucción del muro que protege el talud y la sustitución de los rellenos del torreón, que presenta una gran grieta vertical, por otros impermeables.
"Espero que no se quede en un informe más y que se arregle de verdad", incide Pérez. En su opinión, las actuaciones no sólo deben darse en el mismo castillo, también en la pinada y en el antiguo parque infantil de tráfico para "habilitar una zona de ocio en condiciones". El problema de la fortaleza es, para esta representante vecinal, el deficiente mantenimiento. "Los únicos que hacen algo son los ecologistas de GEA que repoblan parte de la vegetación", añade.
Sólo hay que darse una vuelta por la ronda del castillo y acceder a él para poder comprobarlo. Las pintadas se pueden ver por toda la muralla, por el torreón y por todo el monumento. Es lo que más llama la atención, pero no es lo único que influye en su imagen de abandono. Las plantas que rodean al conjunto arquitectónico están secas y mal cuidadas, la suciedad se acumula y se pueden ver desde cristales rotos a excrementos de perro. La tierra y escombros entorpecen las subidas y bajadas por las escaleras.
Un desolador paisaje que da cuenta de la dejadez en este monumento construido en 1813 y que constituye una seña de identidad de la ciudad.
Buscar dinero para las obras
El Ayuntamiento va a efectuar gestiones urgentes dirigidas a conseguir financiación para subsanar las deficiencias, garantizar la integridad y eliminar el riesgo de derrumbes del castillo de San Fernando, según señalaron fuentes de la Concejalía de Servicios y Mantenimiento. Las gestiones son imprescindibles dado que la relevancia de las obras a ejecutar, según el informe de la empresa que ha realizado los estudios geotécnicos y publicado ayer por este periódico, eleva el presupuesto a cifras casi prohibitivas en la actual situación de penuria económica municipal. Por su parte, el concejal Miguel Valor, a preguntas de los periodistas, confirmó ayer la mala construcción de este castillo, hasta el punto de que se tuvieron que retirar unos cañones porque se hundía el firme.